los libros me devoran, notas al margen

Libros, marcalibros y ex libris

(Antes que nada, pido disculpas por la bajísima calidad de las fotografías, resultado de una combinación inevitable entre la bajísima calidad de la cámara y la bajísima calidad de la fotógrafa. Gracias).

Aquellos de ustedes que son tan kamikazes como para seguirme en Twitter o Google+, quizás hayan visto, en días pasados, alguna foto de las hermosas pilas de libros que tengo por leer, en el ínfimo espacio de la habitación alquilada que ha fungido como mi hogar en este último año. Acostumbrada a contar con más espacio vital, nunca me puse a pensar que los libros pudieran ser un problema, pero así ha sido en cada una de las mudanzas que he tenido que realizar. A Caracas me mudé con un solo libro (dejando todos los demás en casa de mi mamá, en Altagracia), pero pasados once meses y medio, así va la cosa:

El estante de los libros leídos y a medio leer, en Caracas

La sillita de los libros por leer... también en Caracas

La sillita de los libros por leer... también en Caracas

Me llamo Marianne y tengo un problema.

En fin, considerando que eso que ven ahí no es ni la décima parte de lo que trasladé a Altagracia durante la mudanza del año pasado, he decidido que ha llegado el momento de las soluciones radicales. El momento de hacer inventario. De ver cuántos libros tengo y cuáles son; cuáles están prestados o cuáles creo que tengo, pero los regalé y no lo recuerdo; y muy especialmente, de aquellos que tengo, en qué ciudad están. Hora de hacer una tablita en Excel y toda la cosa. Y esa resolución comienza por aquí:

Mis ex libris, recién hechos por mis propias manitas (en el mouse):

Ex libris de colores

Esos papelitos que ven ahí, se pegan en la parte interior de la carátula de los libros, y en teoría, al menos, se identifican con un número, que (en teoría) me ayudará a llevar un control (en la teórica tablita Excel) de los libros que tengo. Eso sólo ocurrirá con aquéllos que esté segura de que no voy a regalar más adelante, y confío en que el inventario me ayudará también a recordar los libros que tengo por ahí y que no he devuelto 😦

Así se ve un ex libris ya pegado.

Así se ve un ex libris ya pegado.

Lo bueno de los ex libris pegados, es que, según qué pegamento se use, se pueden retirar (a diferencia de los sellos, o las anotaciones hechas con tinta).
Ah, y ya que estaba puesta, aproveché para hacerme un par de marcalibros:

Un par de marcalibros

Un par de marcalibros que no se aprecian en la foto

Marcalibros

Marcalibros

Mi álbum de fotos de libros (y cosas relacionadas), que está nuevo pero en crecimiento (como un bebé recién sacado del retén) puede verse en Google Plus, aunque no tengan cuenta, haciendo clic aquí.

 

Anuncios
Estándar