randomness, ratón de librería

Reporte de daños, noticias, libros, amenazas y otras novedades

El domingo pasado terminó FILVEN2012, nueve días de eventos literarios y compras nerviosas que acabaron con mi promesa de no comprar libros este año, con mis energías y con mis buenas intenciones de publicar algo en el blog toda la semana, al punto de que el pasado sábado ni siquiera hubo Serendipity. Paso, entonces, al reporte de daños:

Libros comprados, recibidos o robados esta semanaFoto de Joe Shlabotnik en Flickr. Licencia CC BY-ND 2.0

(Es mentira, yo no robo libros)

La amigdalitis de Tarzán, de Alfredo Bryce Echenique. Lo compré usado, no me pregunten por qué. Me gusta Bryce Echenique, pero jamás había oído de la existencia de este libro y me llamó la atención. “Tarzán padece amigdalitis bajo el signo de la debilidad. Sólo descubrirán por qué los lectores de esta historia invencible de amor, humor y de cartas. La novela más viva de Alfredo Bryce Echenique. La historia de un entusiasmo sentimental y literario.”

La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa. Usado también: me vencieron las innumerables recomendaciones. Ya veremos.

Manual exprés para no escribir cuentos malos, de Antonio Ortiz: Es una recopilación de innumerables textos y citas sobre el oficio de escribir cuentos, con autores que van desde Ednodio Quintero hasta Ernest Hemingway. Sospecho que la editorial se apega al fair use y no pidió permiso de ninguna índole, pero a dos bolívares no lo podía dejar pasar.

Población experimental de anfibi@s, de Patricia González: Con esta novela, Patricia se ganó el premio Freddy Hernández Álvarez de novela. Me he leído la mitad y creo que tiene una voz única, original y atrevida, que no puede compararse con nada que esté haciendo nadie más en el país. Léansela. Se consigue en PDF en internet.

El arte de enseñar a escribir, de Mario Bellatin: contiene textos sobre la Escuela dinámica de escritores, fundada por Bellatin en México. La contraportada promete mucho (“reúne los textos con os cuales se enseña el difícil arte de escribir en la EDDE“) y el libro no cumple dichas promesas. Es una estafa, no lo compren.

La flor y sus apóstoles, de Daniel Linares: con esta novela Daniel ganó el II Premio de Literatura Stefania Mosca. Todavía no la abro, pero me convenció la contraportada: “Parodia mordaz pero dolorida de una teología del fin del mundo y del fracaso de la especie humana, esta novela delirante que usa del realismo mágico, la ciencia ficción ecológica y el collage narrativo para configurar, con múltiples niveles y voces, un complejo texto lleno de premoniciones…“, etcétera. Suena bien, ya les contaré.

La vida de los mismos, de Carolina Lozada: ganadora del mismo premio, pero en mención Crónica, la verdad es que con este libro voy sobre seguro: son reseñas literarias, crónicas de ciudad, piezas reflexivas, algunas de las cuales se pueden leer en alguno de los blogs que mantiene Carolina.

Novela rosa, de Nuni Sarmiento: Es una antología de cuentos, y como lo poco que he leído de Nuni me parece sencillamente fascinante, extraño y surrealista, pues sospecho que va a ser mi favorito de la lista.

Gramática de la fantasía, de Gianni Rodari: Este libro va sobre los mecanismos de la creación, sobre la imaginación y la fantasía: he leído tres páginas y estoy enamorada.

Un hombre muerto a puntapiés y otros textos, de Pablo Palacio. Antología de cuentos de este escritor ecuatoriano que jamás he leído, pero siempre me ha fascinado ese título: un hombre muerto a puntapiés. ¿Qué? Todos tenemos nuestras razones.

Veinte, de Rafael Lugo: Otro ecuatoriano, pero éste está vivo. “Te robaron la cadena de oro y el reloj. Tal vez fueron los mismos paramédicos, quizás la gente del sector que se acercó apurada a cosechar lo que sembró el diablo. Te robaron, posiblemente, cuando hacían tu autopsia en la morgue. Te moriste muy a lo ecuatoriano: borracho, enamorado, con el volumen de la música a toda puta, a exceso de velocidad, en una curva donde la carretera tenía escombros abandonados por algún burócrata mal parido y, como corolario de tanta ecuatorianidad, saquearon tu cadáver sin la mínima compasión”.

Diario de Saorge, de Jonuel Brigue: El autor se retira al monasterio de Saorge y escribe este diario, donde reflexiona y transita por los recuerdos. También leí apenas un par de páginas (no puedo evitarlo, libros nuevos) y me parece tan hermoso…

Y el premio grande, Toda Mafalda. Lo veo en cada feria y en cada feria lo dejo, es muy caro. Pero ahora está en mi estante, y la sonrisa que tengo cada vez que volteo y lo miro, bien vale el gasto.

Deudas externas

Les estoy debiendo la segunda parte del manual para publicar en Amazon: no se me ha olvidado. Ya sé que el retraso es mucho, pero hará falta aún un poquito más de paciencia.

Anuncios, novedades y otras amenazas

Durante los próximos meses, este blog se mudará a un subdominio para dar paso a proyectos nuevos y simultáneos. Los que estén suscritos por RSS probablemente no tendrán que hacer nada distinto. Vienen novedades, rediseños radicales y no tan radicales, sorpresas y otras cosas más. Manténganse sintonizados.

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los libros me devoran, notas al margen

Libros, marcalibros y ex libris

(Antes que nada, pido disculpas por la bajísima calidad de las fotografías, resultado de una combinación inevitable entre la bajísima calidad de la cámara y la bajísima calidad de la fotógrafa. Gracias).

Aquellos de ustedes que son tan kamikazes como para seguirme en Twitter o Google+, quizás hayan visto, en días pasados, alguna foto de las hermosas pilas de libros que tengo por leer, en el ínfimo espacio de la habitación alquilada que ha fungido como mi hogar en este último año. Acostumbrada a contar con más espacio vital, nunca me puse a pensar que los libros pudieran ser un problema, pero así ha sido en cada una de las mudanzas que he tenido que realizar. A Caracas me mudé con un solo libro (dejando todos los demás en casa de mi mamá, en Altagracia), pero pasados once meses y medio, así va la cosa:

El estante de los libros leídos y a medio leer, en Caracas

La sillita de los libros por leer... también en Caracas

La sillita de los libros por leer... también en Caracas

Me llamo Marianne y tengo un problema.

En fin, considerando que eso que ven ahí no es ni la décima parte de lo que trasladé a Altagracia durante la mudanza del año pasado, he decidido que ha llegado el momento de las soluciones radicales. El momento de hacer inventario. De ver cuántos libros tengo y cuáles son; cuáles están prestados o cuáles creo que tengo, pero los regalé y no lo recuerdo; y muy especialmente, de aquellos que tengo, en qué ciudad están. Hora de hacer una tablita en Excel y toda la cosa. Y esa resolución comienza por aquí:

Mis ex libris, recién hechos por mis propias manitas (en el mouse):

Ex libris de colores

Esos papelitos que ven ahí, se pegan en la parte interior de la carátula de los libros, y en teoría, al menos, se identifican con un número, que (en teoría) me ayudará a llevar un control (en la teórica tablita Excel) de los libros que tengo. Eso sólo ocurrirá con aquéllos que esté segura de que no voy a regalar más adelante, y confío en que el inventario me ayudará también a recordar los libros que tengo por ahí y que no he devuelto 😦

Así se ve un ex libris ya pegado.

Así se ve un ex libris ya pegado.

Lo bueno de los ex libris pegados, es que, según qué pegamento se use, se pueden retirar (a diferencia de los sellos, o las anotaciones hechas con tinta).
Ah, y ya que estaba puesta, aproveché para hacerme un par de marcalibros:

Un par de marcalibros

Un par de marcalibros que no se aprecian en la foto

Marcalibros

Marcalibros

Mi álbum de fotos de libros (y cosas relacionadas), que está nuevo pero en crecimiento (como un bebé recién sacado del retén) puede verse en Google Plus, aunque no tengan cuenta, haciendo clic aquí.

 

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