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Ratón de librería #3: los libros que leí en marzo

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Libros de marzo

Música de intro y outro

“café connection”
por morgantj
http://ccmixter.org/files/morgantj/18947
Usado bajo una licencia Creative Commons Atribución (3.0)
Licencia: http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/

Imagen:

Beatrix Potter – Frontispiece: “The Tailor Mouse” circa 1902. Illustration for “The Tailor of Gloucester”
Watercolor on paper. Dominio público.
The Tate www.tate.org.uk/art/work/A01089

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Los libros que leí en febrero #ratóndelibrería

Aunque parezca increíble, lo hice por segundo mes consecutivo. Éste es el segundo “episodio” de Ratón de librería, el episodio en que confundo a Ítalo Calvino con Umberto Eco. Además ya puedes suscribirte en iTunes.

Notas de este episodio:

Libros:

Música de intro y outro:
“café connection”
por morgantj
http://ccmixter.org/files/morgantj/18947. Usado bajo una licencia Creative Commons Atribución (3.0)
Licencia: http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/

Imagen:
Beatrix Potter – Frontispiece: “The Tailor Mouse” circa 1902. Illustration for “The Tailor of Gloucester”
Watercolor on paper. Dominio público.
The Tate www.tate.org.uk/art/work/A01089

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[Un libro] El progreso del amor, de Alice Munro

El progreso del amor, Alice Munro

El progreso del amor, Alice Munro

El progreso del amor
Alice Munro
Editorial RBA
368 páginas

 

Sí, soy una de esas personas que no había leído nada de Alice Munro, aparte de alguna entrevista por ahí, hasta que ganó el premio Nobel. Me había encantado su entrevista para The New Yorker (soy una junkie de las entrevistas a escritores de The New Yorker) y decidí leer alguno de sus libros.

Empiezo, entonces, mi primer contacto con la obra de Munro a través de un libro de cuentos, lo que no parece sino natural, dado que el cuento es la forma literaria que me resulta más cercana. Es, también, el único libro de cuentos que he leído en lo que va de año. Supongo que debería (con el Nobel aún reciente) ser fácil encontrarlo en librerías, pero la verdad yo aún no he visto reediciones. Supongo que pueden buscarlo en internet, en librerías de libros usados o en los anuncios clasificados.

Los cuentos de este libro pintan, inimitablemente, los matices más íntimos de las relaciones humanas. La capacidad de observación y la atención al detalle de Alice Munro sólo se compara con su habilidad de escoger el trazo justo para transmitir toda una atmósfera, un complejo entramado de relaciones sociales, una cantidad innumerable de mínimos hilos moviéndose dentro de sus personajes. Más vivos que la vida misma, los personajes de este libro respiran, y en ellos viven las fuerzas más complejas, el amor, la generosidad, la envidia, el egoísmo, todo al mismo tiempo.

Es posible que mi pasión por este libro se deba a mi interés personal en las historias mínimas, en la narración de lo cotidiano y de lo extraordinario en lo ordinario, las relaciones humanas como eje de toda historia. Es mi manera de aproximarme a la narración y me cortaría un brazo (el derecho) por ser capaz de escribir historias como éstas. Entre tanto, por favor espérenme acá mientras voy a leerme toda la obra de esta señora y regreso.

 

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Quiet: El poder de los introvertidos en un mundo que no puede parar de hablar

Quiet

Supongo que no soy la única persona que tiene épocas de lectura por géneros. Usualmente leo mucha narrativa, pero tengo ciertas fases en las que me da por el ensayo, y ninguna novela, ningún libro de cuentos me atrapa tanto como un buen texto de investigación. No deben sorprenderse entonces si les digo que Quiet es lo mejor que he leído en mucho tiempo.
Los introvertidos somos tratados usualmente como una minoría, como unos bichos raros en un mundo donde el ejemplo de lo deseable son las fiestas escandalosas, la música estridente, la gente que se mueve en grandes grupos y el estilo de predicador de autoayuda masiva. Sin embargo, Cain parte de un principio -con bases científicas- que es esencial tener en cuenta: alrededor de la mitad de la población mundial (de hecho, en algunos lugares como Islandia, hasta el 80%) se califican a sí mismos como introvertidos, y de hecho esta cifra ha ido en aumento a medida que el ideal de la extroversión se fue convirtiendo en el estándar de lo deseable a nivel mundial (un momento que Cain ubica con el boom de la publicidad y la filosofía de Dale Carnegie). La explicación más evidente es que a medida que las personas se ven más empujadas por la sociedad a ser extrovertidas (a que esto es “lo correcto”), su propio impulso de introversión les ha hecho sentir más y más culpables, defectuosos, erróneos. Una idea abrumadora si pensamos que la mitad de la población mundial encaja en este tipo de personalidad.

Vivimos con un sistema de valores que yo llamo el Ideal de Extroversión -la creencia omnipresente de que el yo ideal es gregario, alfa, y cómodo bajo los reflectores. El extrovertido arquetípico prefiere la acción a la contemplación, tomar riesgos en vez de prestar atención, la certeza antes que la duda. Favorece las decisiones rápidas, incluso a riesgo de equivocarse. Trabaja bien en equipo y socializa en grupos. Nos gusta pensar que valoramos la individualidad, pero demasiado a menudo admiramos a un tipo de individuo -el tipo que se encuentra cómodo exponiéndose a sí mismo.

Quiet es, al mismo tiempo, un ensayo basado en una extensa y profunda investigación científica, y un canto a la autoaceptación. Es mucho más probable que logremos una vida exitosa y feliz, nos dice Cain, si dedicamos tiempo a comprender cómo somos y cuáles son nuestras necesidades, a comprender, por ejemplo, que una persona introvertida probablemente se agota en la interacción social y necesita tiempo a solas para “recargarse”, mientras que una persona extrovertida funciona de la manera opuesta, obteniendo energía de las personas que la rodean. ¿Cuántas relaciones de pareja, familiares, laborales no se beneficiarían de este análisis?
Por otra parte, un descubrimiento que resonó particularmente en mi mente fue el comprender la vinculación entre la introversión y la sensibilidad al estímulo. Cain dice:

Muchos introvertidos son también “altamente sensibles”, lo que suena poético, pero de hecho es un término técnico en psicología. Si eres del tipo sensible, eres más apto que la persona promedio para sentirte placenteramente abrumado por la “Sonata a la luz de la luna” de Beethoven, o una frase bien escrita o un acto de bondad extraordinaria. Puedes ser más rápido que otros para sentirte enfermo por la violencia y la fealdad, y probablemente tienes una conciencia muy fuerte. Cuando eras un niño, probablemente te llamaban “tímido”, y hasta este día, te sientes nervioso cuando estás siendo evaluado, por ejemplo, cuando das un discurso o en una primera cita.

En una explicación más extensa, aclara que las personas altamente sensibles pueden verse afectadas o sobreestimuladas por los ruidos fuertes, los cambios en la luz, y en general los estímulos intensos (y además, que esta intensidad no significa lo mismo para todo el mundo). Quizás no sea algo que uno vaya por la vida explicándole a los demás, pero me habría sido tan útil simplemente saberlo antes, al menos para comprenderme a mí misma y sonreír en silencio a las personas que no entienden por qué las luces fuertes, los sonidos altos, la gente que grita y las películas violentas me aturden más allá de lo tolerable. No hay que ir por la vida con un cartelito, pero saber que uno no es un bicho raro resulta muy útil.
Aunado a esto, y partiendo de los innumerables experimentos psicológicos y sociológicos expuestos por Cain en Quiet, el libro proporciona herramientas para comprender cómo enfrentar las circunstancias en las que nos sentimos incómodos, expuestos o frágiles, para comprender cómo tratarnos a nosotros mismos cuando necesitamos recuperarnos de esa sobreexposición, e incluso para aprender a balancear nuestra introversión con una dosis de extroversión en los casos necesarios. Resulta, por ejemplo, que las personas introvertidas pueden dejar de lado este rasgo de personalidad cuando están trabajando en algo que les apasiona profundamente -y de ahí, según, que a menudo no nos crean cuando explicamos que realmente somos introvertidos y que estamos al borde del pánico ahí donde nos ven-.
El poder de la introversión, dice Cain, es la callada persistencia. Si la causa es justa y pones tu corazón en ella, atraerás gente que quiere compartir tu causa. No se requiere carisma, o la capacidad de ser el alma de la fiesta: los introvertidos construimos relaciones una a una, de una manera profunda y dedicada, y en esa dedicación, en el análisis que le dedicamos a cada cosa, en esa profunda atención a los detalles está nuestra fortaleza.

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Franzen y el precio de la libertad

Tenía este libro pendiente en el estante (como muchos otros) desde hace bastante rato, y aunque suene mal, la verdad es que sus más de seiscientas páginas me intimidaban, ese lomo grueso, sólido que lo hace un libro difícil de arrojar contra la pared en caso de hastío, me miraba con hostilidad desde la biblioteca. Hasta que me decidí, convencida de que no podía andar por la vida con semejante laguna en mi conocimiento sobre la literatura contemporánea norteamericana, que ya anda bastante hecho colador.

Alabada como la gran novela norteamericana del siglo XXI (afirmación bastante rimbombante, además, para un siglo que apenas comienza), Libertad constituye en efecto una de esas obras prestas a ser diseccionadas por el análisis literario, por el tema central que se nos anuncia, sin ningún interés de ocultarlo entre simbolismos, desde el mismo título: Ésta es una novela sobre la libertad, ese gran ideal de la sociedad estadounidense, y sobre el precio que estos personajes tendrán que pagar por las decisiones tomadas con esa absoluta libertad que les concede la vida.

Un libro denso y con pretensiones de novela total, Libertad se destaca por la construcción minuciosa, sólida y vívida de sus personajes, que viven en la página con precisión casi cinematográfica, perfectamente construidos, creíbles hasta el último detalle y coherentes hasta en la más absurda de sus contradicciones internas. La historia de Patty, Walter y Richard nos atrapa, sin necesidad de que nos simpaticen en todo momento, a veces los odiamos, pero queremos saber qué ocurre con ellos. No obstante, para mi gusto personal, en el último tercio de la -larguísima- novela, la narrativa pierde brillo, se detiene en exceso en descripciones tediosas de pájaros, deforestación y temas políticos que, en mi opinión, a pesar de ser centrales a la historia, no logra entretejer lo suficiente con la acción para que resulte atrapante, y en algunos pasajes, ni siquiera legible. Igualmente, esa misma densidad que se vuelve insoportable en ciertas páginas (alrededor de la página quinientos, cuando uno ya tiene demasiado invertido en la novela para dejarlo por las buenas), se encuentra también salpicada por el resto de la historia, con ciertos toques de self-importance que quizás sean demasiado para un lector poco interesado en política.

Si con Libertad Franzen se ha visto comparado con Dostoyevski y Flaubert, es, en definitiva, por su capacidad de retratar con delicadeza y detalle las pasiones, debilidades y vicios más profundos del alma humana, y de cierto modo, por construir a través de una historia en apariencia doméstica, un modelo a escala de los problemas más graves sociedad que retrata, una sociedad que aspira a la libertad perfecta, inclusive para cometer los peores errores.

Libertad, de Jonathan Franzen
Ediciones Salamandra
Traducción: Isabel Ferrer
Páginas: 672
ISBN: 978-84-9838-397-3

Una lectura recomendada sobre este libro: La libertad según Jonathan Franzen, en El país.

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El galeón del pirata, parte 2: Cinco lugares donde encontrar [audio] libros gratis

La semana pasada publicamos una lista de lugares donde encontrar libros gratis, para descargar o en papel. Pero hay otras formas de “leer”, en especial si vives en una ciudad con colas interminables en el tráfico, en el mercado y en el dentista (¡hola, Caracas!). En el iPod, en el celular o en cualquier otro dispositivo capaz de reproducir mp3, puedes ir “leyendo” cualquiera de los miles de audiolibros disponibles en la vastedad de Internet.

    Foto de Yuliya Libkina bajo Licencia CC BY 2.0

  • OpenCulture, que es una de mis Mecas de internet, recopiló una lista de más de 500 audiolibros en inglés, disponibles desde distintas fuentes. Todos los recursos a los que OpenCulture vincula, están en dominio público o bajo licencia libre.  (También tienen una lista totalmente fabulosa de 500 películas libres).
  • Leer Escuchando es un repositorio de audiolibros en español, donde puedes encontrar libros de Orwell, Maupassant y otros autores clásicos.
  • Books Should Be Free es otro repositorio similar, con toneladas de audiolibros en diversos idiomas. Al momento de escribir este post, había 36 libros disponibles en español.
  • LibriVox es una página de audiolibros construida por una comunidad de voluntarios, de modo que no sólo puedes descargar libros, también puedes contribuir con grabaciones. Igualmente tiene filtro de lenguaje, pues se consiguen libros en muchos idiomas (incluyendo por supuesto el español).
  • Audiobooks.org es una página pequeña, fundamentalmente con clásicos en inglés.

Si conoces otras páginas con recursos similares, por favor, compártelas en los comentarios con los bibliómanos que visitan este blog. También puedes seguirme en Twitter: soy @mariannedh.

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