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Seis lecciones de mi primer año como freelancer

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La foto (y la oficina) es de Anile Prakash, bajo licencia CC BY NC ND 2.0.

Hace algunas semanas cumplí un año de haber renunciado a mi trabajo de 8 a 5 (y en buena medida, también a ser abogada), para intentar construir un sistema que me permitiera ganarme la vida sin entregarla a cambio. No he pedido demasiado, creo yo, y en la medida de ese modelo, gran parte del ¿éxito? que he tenido este año radica en que he reducido mis gastos al mínimo en un intento de tener tiempo libre para leer, para escribir, para dibujar o para echarme panza arriba y pensar en las musarañas.

Como en la vida, por supuesto, ciertas condiciones aplican, y lo que he hecho yo durante este año posiblemente no sea replicable de manera idéntica para nadie más. Pero en ese dejarme llevar por el oleaje (que para una obsesiva del control, como yo, es quizá lo más difícil que haya hecho jamás) he logrado destilar algunos principios que copio acá, en parte para no olvidarlos en momentos de mayor agitación, y en parte porque quizás puedan serle útiles a alguien más.

1. Encuentra el balance entre “sí” y “no”.

Unos nos dicen que digamos “Sí, Señor“, y otros, que no digamos sí cuando queramos decir no. Aunque parezcan consejos contradictorios, ambos son completamente válidos dependiendo de a quién vayan dirigidos. Es tan riesgoso decir que sí absolutamente a todo (un riesgo que alguien que “mata tigres” puede correr, debido al temor de rechazar trabajo y que luego no llegue nada nuevo), como decir que no por temor (por ejemplo, rechazar un proyecto porque se encuentra fuera de tu zona de confort, a pesar de que podrías hacerlo aunque implique aprender una o dos habilidades nuevas). El balance entre comprometerte en exceso (y tener que fallar o quemarte) y quedarte encogido en un rincón por miedo, es delicado y frágil, y supongo yo que cada quien debe encontrar su punto idóneo.

2. Siempre, siempre, siempre, cobra anticipo.

No importa cuánto confíes en tu cliente: siempre, siempre, siempre, cobra anticipo. Para empezar, un cliente que de veras merezca tu confianza no se ofende porque requieras anticipo, sencillamente comprende y respeta que éste es tu trabajo. Con todo lo autoayuda que pueda sonar, la primera persona que debe respetar tu trabajo eres tú mismo. Sea como sea, ésta es una lección que tarde o temprano terminarás aprendiendo por tu cuenta, cuando hayas trabajado mes y medio en tres proyectos distintos y te encuentres sin un centavo y sin saber cuándo te van a pagar el trabajo que ya entregaste.

3. Usa el pensamiento lateral.

Si no tienes una profesión específica que se preste a trabajar como freelancer (digamos, diseñador gráfico) es más que probable que necesites usar tu pensamiento lateral para buscar otras cosas que sabes hacer y en las que quizás no hayas pensado. Cuando abrí un perfil en PeoplePerHour para ofrecer algunos servicios como freelancer (traducción de documentos legales, maquetación de ePub), me encontré con este video, que es básicamente un anuncio del sitio web pero que explica lo que quiero decir:


Es probable que tengas que hacer más de un tipo de cosa para poder salir adelante. No tengas miedo a eso.

4. Reserva tiempo para descansar.

La gente como yo suele sentir que tiene que estar trabajando todo el tiempo, y una cosa que me ha costado es aprender a respetar los fines de semana (bueno, los domingos; los sábados aún suelo estar trabajando), poder sentarme a leer un libro sin tener una voz en la parte de atrás de mi cabeza diciendo “deberías estar trabajando ahora”. Pues resulta ser, señores, que ningún ser humano puede trabajar siete días a la semana sin estropearse en algún punto, física, emocional o psíquicamente, y a largo plazo no es negocio trabajar tres semanas corridas y acabar con tu salud. ¿No es mucho más inteligente dedicarle cinco días al trabajo, descansar cuando haga falta y poder seguir funcionando normalmente durante muchos años? Aparte, ¿no era ése precisamente el punto, que queríamos trabajar para vivir y no vivir para trabajar? Bueno, se nos olvida.

Aparte del tiempo libre, tener proyectos personales también ha resultado ser importante. Trabajar en casa es muy solitario, e incluso para la gente naturalmente solitaria, como yo, puede traer fases depresivas, y en esos momentos es importante tener metas personales (no de tus clientes, personales). Y bueno, tomar sol y comer bien, y todas las cosas que ya dije en el post sobre la depresión. Cuidar de ti mismo debería ser tu prioridad.

5. Presupuesta y prioriza.

Esto guarda relación con el punto anterior, porque el tiempo también es finito y deberías presupuestarlo. En cuanto al dinero, en cierto momento comprendes que es importante no vivir al día. Éste es un hábito que se pega cuando uno ha trabajado para un jefe y depende de una quincena, pero cuando trabajas por tu cuenta, debes saber que pueden pasar algunos meses sin que te llegue trabajo, y planear de acuerdo con eso. Es importante que tengas claro cuánto dinero necesitas para vivir, y que ese presupuesto sea realista (digamos, que tenga en cuenta imprevistos, enfermedades y la inflación). Aunque no siempre es posible, tener un fondo que te alcance para vivir al menos algunos meses implica estabilidad, tranquilidad y cierta libertad de acción.

6. Deslígate de las expectativas ajenas

Por último, pasados los primeros meses te acostumbrarás a la pregunta de “¿a qué te dedicas?”, y, como decía, a menos que tengas una profesión muy específica, la respuesta quizás no sea tan sencilla. En mi caso, la respuesta es un gran arroz con mango, y con frecuencia no tengo ganas de explicarlo sencillamente porque soy asocial. Aunado a esto, tendrás que enfrentarte con la noción de que las personas que te rodean creen que no trabajas, o que tienes todo el tiempo libre del mundo y puedes acompañarlos a media mañana de un miércoles a hacer cola en la oficina de la electricidad, o qué sé yo. Y a pesar de que a veces puede ser cierto, que quizás ser freelancer te otorga cierta libertad para salir a tomarte un café a media tarde o al cine en horario de matinée, eso también significa que frecuentemente no puedes separarte de la computadora ni para almorzar porque tienes que entregar este trabajo ya. Sea como sea, el punto es el siguiente: no te desgastes intentando que los demás lo entiendan. Déjalo ir. Sonríe, sé zen, lo que te resulte, y si hace falta, apunta con suavidad que estás ocupado hoy. Pero no te desgastes, ni midas tu satisfacción personal y tu sentido del éxito por el hecho de que tus conocidos no saben la diferencia entre freelancer y desempleado.

Ésta es tu vida, y tus decisiones deben estar en conformidad con la manera en la que tú hayas decidido vivirla, no los demás.

Ahora, ponte a trabajar, mira que es lunes a media mañana y tú estás aquí leyendo mi blog.

Si quieren estar pendientes de mis próximos artículos, pueden seguirme en Twitter, o suscribirse al blog por correo electrónico o por feed. Además, en esta casa, los comentarios son apreciados.
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Boceto de una estrategia contra la depresión

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Fotografía de Víctor Casale, en Flickr, bajo licencia CC BY 2.0

Desde hace muchos años lucho contra la depresión. Va y viene, y a veces se estanca. Desde el primer post en este blog, hace casi siete años, estaba luchando contra ella; de hecho comencé el blog cuando estaba tomando fluoxetina (una forma de Prozac), y lo dejé al poco tiempo porque me hizo más daño que bien.

La depresión no es lo mismo que la tristeza. La depresión te inhabilita, te hace sentir que nada tiene sentido, que no vale la pena levantarse; te insensibiliza, hace que las cosas que amas no te emocionen.

Por estos días vengo viendo que mucha gente a mi alrededor está deprimida, ya sea de manera pasajera o más permanente. Obviamente, si es posible buscar ayuda (un terapeuta, por ejemplo) es lo mejor, y esto no pretende reemplazar la ayuda profesional. Pero yo ya pasé por los antidepresivos, y no quiero volver, y eso me hizo tomar control del asunto e intentar una estrategia que me ayude a salir del pozo sin medicamentos. Cambios sencillos, en la vida cotidiana, para ir poco a poco sintiéndome mejor. Todo lo que leerás en esta lista lo investigué, no me lo saqué de la tapa de la cabeza, y lo he probado en las últimas semanas (algunas cosas han ayudado más que otras, pero todas han tenido algún impacto). De modo que va la lista, por si a alguien le sirve:

1. Cambios en la alimentación. Yo tengo esta lista pegada en la puerta de la nevera, e intento incluir al menos uno de estos alimentos en cada comida: aguacate, salmón, sardinas, atún, toronjas, naranjas (cítricos en general), cambures, manzanas, avena, frutas secas, nueces, brócoli, champiñones, lentejas, garbanzos, arroz integral, papas, té verde, chocolate.

2. Mantener una rutina. Se hace difícil si no tienes ganas ni de levantarte de la cama, pero a veces ayuda aunque sea tan sólo levantarte y acostarte a la misma hora todos los días, y mantener ciertos hábitos consistentes de higiene.

3. Ejercicio. Yo estoy saliendo a caminar todos los días que me es posible, por una hora aproximadamente, temprano en la mañana. Eso también me ayuda a establecer una rutina, y encuentro que los días que lo hago me siento mejor. Además ayuda con el siguiente punto:

4. Luz solar. La falta de vitamina D, consecuencia de la carencia de luz solar, es terrible para la depresión (y para un montón de cosas en el organismo). Aparte de salir un poco, intenta que el lugar donde vives o trabajas esté bien iluminado. Abre las ventanas.

5. Dormir lo suficiente. Tanto dormir poco como dormir demasiado son peligrosos. Alrededor de 7,5 horas es lo ideal, aunque puede variar un poco dependiendo de la persona. Lo de tener una hora fija para dormir y despertar también ayuda a dormir mejor.

6. Haz cosas divertidas. Parece un poco obvio, pero llega un punto en el que nada parece verdaderamente divertido. Ve películas de comedia. Pon música y baila, si eso te gusta. Visita a tus amigos (a ésos que te hacen sentir mejor, no a los nube negra). Lo que sea que te haga reír. A veces no funciona a la primera: sigue intentando.

7. Yoga o meditación: Sí, a mí también me parecía una estupidez, pero la meditación ayuda muchísimo (y el yoga sirve como ejercicio, ver punto 3). Si tienes un teléfono Android y más o menos entiendes inglés, te recomiendo una app que se llama Buddhify; es la que yo uso y no quita mucho tiempo. (Nota del 03/04/2014: Aparentemente Buddhify ya no está disponible en la PlayStore; aún está en iOS (website), y algunos mp3 se pueden descargar a manera de muestra. Una app mejor es Headspace, pero es paga después del día 10. Puedes probar los diez primeros días y luego decidir si comprarla o no).

8. Mantener tus alrededores ordenados y limpios. El entorno afecta más de lo que uno cree o está consciente de ello; intenta mantener tu casa en las mejores condiciones posibles. El desorden externo refleja desorden interno, y hace que tu cerebro se sobrecargue de información, lo que también genera un efecto negativo.

9. Usa ropa alegre, escucha música alegre y mantén tu apariencia lo mejor posible. Sí, también parece superficial, pero si te vistes de negro y te asustas cuando te ves al espejo, créeme que eso tampoco ayuda.

10. Haz cosas nuevas. Esto requiere un esfuerzo adicional, es cierto, pero las nuevas experiencias sirven para “despertar” los sentidos adormecidos. Busca algo que siempre hayas querido hacer y hazlo ahora.

Fuera de esto, lo único que te puedo recomendar es que, si necesitas ayuda, la busques. Solemos tardarnos mucho pensándolo, y la situación va empeorando, y además, en el fondo puede ser que sintamos vergüenza por estar constantemente deprimidos, y culpa por nuestros seres queridos. No dejes que eso sirva de excusa para no buscar apoyo.

Si tienes cuenta en Twitter, puedes seguirme: allá soy @mariannedh, y comparto enlaces interesantes a medida que me los voy encontrando. También puedes suscribirte al blog por RSS o por correo electrónico si no quieres perderte nada.

 

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Foto de LadyGeekTV, bajo Licencia CC BY-NC 2.0
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Sobre ser una nerd y una chica, y conocer tu camino en la vida

Foto de LadyGeekTV, bajo Licencia CC BY-NC 2.0

Foto de LadyGeekTV, bajo Licencia CC BY-NC 2.0

Tendría quizás doce o trece años cuando mi hermana mayor me enseñó a usar una computadora. Aprendí a mover un ratón usando MS Paint, y cuando tenía quince años hice mi primera “página Web” en Geocities, terriblemente fea y llena de gifs animados como eran las páginas de Geocities, y al mismo tiempo, mi primera aproximación para entender cómo funcionaba una página web, cómo funcionaban HTML y PHP en ese momento. En 2006, a los veintiún años de edad, creé mi primer blog en Blogspot, uno que pasaría por varias encarnaciones para llegar a su versión actual, pero que siempre conservó el mismo nombre: La vida no trae instrucciones . Creado como una manera de tratar de explicarme el mundo a mí mismo a medida que lo iba descubriendo, este blog se ha convertido en el lugar donde descubrí quién era yo, donde hice amistades improbables en todo el mundo que subsistirían aún más fuertes que las de mi adolescencia o infancia, y también el cajón de arena en el que saqué a pasear mis ideas impopulares sobre los libros, las leyes y el funcionamiento del mundo. Sería también el lugar donde me encontraría con un desfile interminable de trolls y haters, personas que tratan de ganar las discusiones recurriendo a ataques personales, y donde mi piel empezó a hacerse más gruesa con cada nuevo comentario de odio que me ha tocado leer.

Creo que fui muy afortunada de aprender temprano en mi vida el inmenso potencial de creación que Internet pone a disposición, algo que me fascina y me ha llevado a explorar áreas que no están cerca de mi campo de estudio y trabajo (la ley) . Las cosas increíbles que se pueden crear aparentemente de la nada, simplemente escribiendo algunas instrucciones en un idioma extranjero y haciendo que una computadora las obedezca, son extraordinarias. Sin embargo, también aprendí pronto que la Internet puede ser un lugar oscuro para ser mujer , sobre todo si eres joven y vulnerable (lo que no necesariamente va siempre de la mano con el hecho de ser mujer, a veces es sólo una parte de tu personalidad , como es mi caso) y es fácil verse herido por alguien que te dice que no perteneces a un lugar, que no eres capaz de hacer algo: es fácil herirte, porque apenas estás descubriendo quién eres y cuál es tu lugar en el mundo.
Para un nerd de corazón, esa identidad -la que conforman las cosas que amas-, puede ser más central, más fuerte, que la identidad de género, que suele consistir en elementos altamente externos heredados de la sociedad. En consecuencia, es muy duro – para alguien que ama los libros, la tecnología, la ciencia, la literatura – tener que escuchar-de muchas maneras diferentes, algunas más ofensivas que otras-, que ser nerd y ser una niña son cosas incompatibles, y que ya que no puedes cambiar el hecho de haber nacido niña, ser nerd te está negado por la naturaleza.

Han pasado los años, y hoy en día hay grandes campañas para hacer que la gente entienda que el género no necesariamente limita tus intereses. Sin embargo, el hecho de que estas campañas existan (y el hecho de que no existían hace quince años, cuando la gente de mi edad empezó a hacer contacto con la web y a crear su identidad) dice más acerca del problema que de la solución.
Después de que mi piel se endureció un poco, lo suficiente, en varios puestos de trabajo de los que me gustaron algunas cosas y otras no tanto, me encontré de frente con la dura realidad de que no soy una persona normal. No nací para pasar ocho horas al día, cinco días a la semana en una oficina, o para recibir un cheque de pago quincenal; no soy el tipo de persona que puede hacer el mismo trabajo día tras día sin aburrirse allá de los límites tolerables. Necesito aire, luz, tiempo y espacio , necesito un lugar para hacer cosas distintas y jugar, aprender, innovar, crear diferentes proyectos al mismo tiempo, pasar de un tema a otro. Es la única manera en la que puedo fluir con normalidad.

Me dije a mí misma: lo normal está sobrevalorado, y me acepté como soy.

Hace diez meses que dejé mi trabajo, mi trabajo normal, de quince y último, de gerente en una empresa del Estado. Ya no tengo una respuesta estándar para darle a la gente cuando me preguntan cómo me gano la vida (como abogada, doy consultoría sobre licencias alternativas; traduzco documentos legales del Inglés al español, diagramo ePubs, partiendo de mi conocimiento autodidacta de XHTML, estudio programación en C, derechos de autor y francés en cursos a distancia; dicto clases de la escritura creativa y sobre acceso a la información y libertad de expresión, leo todo lo que puedo, y entre una cosa y otra hago activismo: lo que más me fascina es precisamente lo que no me da dinero). Eso es la más difícil (“¿qué haces para ganarte la vida?” me pregunta la gente, y a veces me da flojera explicar todo esto, explicar que gano estrictamente lo necesario para sobrevivir y que todavía me dé tiempo para leer, para llenarme de historias, para aprender cosas nuevas y tratar de trabajar en mi novela; explicar que para mí, “trabajo” ya no es sólo la forma en que me gano la vida, que hago muchas cosas, algunas me dan dinero y otras no, y eso es todo). El resto del tiempo, esta es una de las cosas que me dan vueltas en la cabeza:
¿Qué pasaría si pudiéramos hacer que todas las mujeres, todas las niñas, tengan acceso al inmenso potencial creativo de la tecnología?
¿Qué pasaría si todo el mundo pudiera acceder a estas herramientas, sin tener miedo de ser quienes realmente son, de amar las cosas que aman; si todo el mundo pudiera utilizarlos para desarrollar las ideas que tienen en su cabeza, para crear, para construir, para conectar con otros?

¿Cómo podemos hacer de Internet un lugar seguro para las niñas y las mujeres de todo el mundo, un lugar en el que puedan desarrollar sus habilidades sin miedo, sin ser atacadas, sin ser vulnerables?

Yo creo que todos tenemos diferentes respuestas para esto, y tal vez la respuesta real sea el resultado de la construcción colectiva resultante de sumar todas esas respuestas. Mi respuesta a esto es la educación. Creo que si le damos a todas las personas, especialmente las mujeres, las herramientas para hacerse cargo de su propia seguridad y no depender de nadie más, para estar seguras de que están preparadas y de que han tomado las medidas necesarias para garantizar que sus actividades en línea, su información, sus datos sensibles están protegidos, esta seguridad será la herramienta más poderosa para empoderarlas, para que puedan lograr construir cosas extraordinarias que ni siquiera podemos imaginar todavía.
Ese es el mundo que quiero ver, y ese es el mundo al que quiero contribuir. Es una respuesta difícil de resumir en una línea cuando me preguntan mi profesión, es verdad, pero es el camino que he elegido para mi vida, y les digo que saber cuál es tu camino en la vida es una experiencia increíblemente liberadora.

Escribí este post originalmente para la campaña Las Mujeres Tejen la Red , y esta entrada se puede leer en inglés ahí, o en mi blog de Medium.

 

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No, el Día Internacional de la Mujer no es una forma de discriminación

Women from all over Côte d'Ivoire gather to celebrate International Women's Day at the Palais de la Culture in Abidjan.  CC BY-NC-ND by United Nations.

Women from all over Côte d’Ivoire gather to celebrate International Women’s Day at the Palais de la Culture in Abidjan. CC BY-NC-ND by United Nations.

Son apenas las diez de la mañana cuando escribo estas líneas y ya hay en mi timeline al menos quince comentarios de personas declarándose en contra de la existencia del día de la mujer, porque consideran que éste es también una forma de discriminación. Esas mismas personas, supongo, estarán en contra de las medidas para fomentar la participación de las mujeres en sectores como la tecnología, donde tradicionalmente se han visto excluidas.
Así que les cuento: se llama acción afirmativa, y es la medida que se toma con la intención de “establecer políticas que dan a un determinado grupo social, étnico,
minoritario o que históricamente ha ya sufrido discriminación a causa de injusticias sociales, un trato preferencial en el acceso o distribución de ciertos recursos o servicios así como acceso a determinados bienes”. La acción afirmativa, o discriminación positiva, tiene la finalidad de nivelar el terreno hasta que se logre la igualdad de género.
La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer define discriminación en los siguientes términos:

toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.

En este sentido, respecto a las medidas de acción afirmativa, se ha pronunciado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en sus Consideraciones sobre la compatibilidad de las Medidas de Acción Afirmativa concebidas para promover la participación política de la mujer con los principios de igualdad y no discriminación:

La adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se considerará discriminación en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún modo entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales o separadas; estas medidas cesarán cuando se haya alcanzado los objetivos de igualdad de oportunidad y trato.

El Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer recomendó:

que los Estados Partes hagan mayor uso de medidas especiales de carácter temporal como la acción positiva, el trato referencial o los sistemas de cuotas para hacer que progrese la integración de la mujer en la educación, la economía, la política y el empleo.

En este sentido, las medidas de acción afirmativa buscan promover el acceso de las mujeres a las mismas oportunidades y en las mismas condiciones que los hombres, y sólo deben cesar cuando la igualdad de oportunidad y trato haya sido lograda. Si hay dudas sobre el hecho de que la igualdad de oportunidad y trato no ha sido lograda, les dejo con algunas citas del Código Penal venezolano, reformado apenas en 2005, y que incluye artículos como los siguientes:

Se conserva la clasificación de la “seducción con promesa matrimonial” como un delito donde el bien protegible es el “honor” de la mujer:

Artículo 379.- (…) El que tuviere acto carnal con persona mayor de doce y menor de dieciséis años, o ejecutare en ella actos lascivos, sin ser su ascendiente, tutor ni institutor y aunque no medie ninguna de las circunstancias previstas en el artículo
374, será castigado con prisión de seis a dieciocho meses y la pena será doble si el autor del delito es el primero que corrompe a la persona agraviada.
El acto carnal ejecutado en mujer mayor de dieciséis años y menor de veintiuno con su consentimiento, es punible cuando hubiere seducción con promesa matrimonial y la mujer fuere conocidamente honesta; en tal caso la pena será de seis meses a un año de prisión.

Artículo 383. Todo individuo que por medio de violencias, amenazas o engaño hubiere arrebatado, sustraído o detenido, con fines de libertinaje o de matrimonio, a una mujer mayor o emancipada, será castigado con prisión de uno a tres años.

Se equipara a una mujer casada con una persona menor de edad:

Artículo 384. Todo individuo que por los medios a que se refiere el artículo precedente y para alguno de los fines en él previstos, haya arrebatado, sustraído o
retenido alguna persona menor o a una mujer casada, será castigado con presidio de tres a cinco años.

Si la raptada hubiere prestado su consentimiento, la pena será de prisión por tiempo de seis meses a dos años.

Se condona la pena cuando el culpable del delito (de violación, seducción o rapto) contrae matrimonio con la víctima, y se conserva la clasificación del delito como un delito donde el bien protegido es el honor y no la integridad de la persona. Si la mujer no es “honesta”, no tiene derecho a la indemnización civil:

Artículo 393. El culpable de alguno de los delitos previstos en los artículos 374, 375, 376, 378, 387, 388 y 389 quedará exento de pena si antes de la condenación
contrae matrimonio con la persona ofendida
, y el juicio cesará de todo punto en todo lo que se relacione con la penalidad correspondiente a estos hechos punibles.

Si el matrimonio se efectúa después de la condenación, cesarán entonces la ejecución de las penas y sus consecuencias penales.
Los reos de seducción, violación o rapto serán condenados, por vía de indemnización civil, si no se efectuare el matrimonio, a dotar a la ofendida si fuere soltera o viuda y, en todo caso, honesta.

Se diferencia el tipo penal y la pena a cumplir por adulterio en el caso del hombre y la mujer:

Artículo 394. La mujer adúltera será castigada con prisión de seis meses a tres años. La misma pena es aplicable al coautor del adulterio.
Artículo 395. El marido que mantenga concubina en la casa conyugal, o también fuera de ella, si el hecho es notorio, será castigado con prisión de tres a dieciocho meses. La condena produce de derecho la pérdida del poder marital. La concubina será penada con prisión de tres meses a un año.

Continuando con la protección del honor, le otorgamos atenuantes a los maridos que maten a la mujer adúltera y a su amante, o a los padres y abuelos que ejecuten un crimen contra los hombres que sorprendan “en acto carnal” con sus hijas o nietas solteras (sin importar si son mayores de edad, tampoco):

Artículo 421. No incurrirán en las penas comunes de homicidio ni en las de lesiones, el marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer y a su cómplice, mate, hiera o maltrate a uno de ellos o a ambos.
En tales casos las penas de homicidio o lesiones se reducirán a una prisión que no exceda de tres años ni baje de seis meses.
Igual mitigación de pena tendrá efecto en los homicidios o lesiones que los padres o abuelos ejecuten, en su propia casa, en los hombres que sorprendan en acto carnal con sus hijas o nietas solteras.

Ahora díganme que las medidas de acción afirmativa no tienen sentido, que el feminismo es obsoleto y que la igualdad ya ha sido alcanzada. Vamos, argumentos.

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Venezuela, el país donde la privacidad es un oxímoron

En días pasados, la Ministra venezolana de Comunicación e Información, Delcy Ramírez, difundió a través de su cuenta en Twitter (@DRodriguezMinci) una lista contentiva de presuntos destinos de viajes al exterior de líderes de oposición venezolanos (incluyendo algunos periodistas contrarios al gobierno). Sigue leyendo

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La máscara falsa del fracaso: el síndrome del impostor

En los últimos meses, muchas mujeres a las que sigo (mujeres exitosas, admirables, brillantes y llenas de logros) han mencionado o escrito sobre el síndrome del impostor. No sé si es una epidemia. Dicen que afecta más a las mujeres que a los hombres; no sé si sea cierto, pero es un riesgo silente que nos hace autodiscriminarnos, renunciar a cosas que nos merecemos, valorarnos menos y marginalizarnos. Sheryl Sandberg dice:

Fotografía de Gabriela Ferreira, bajo licencia CC BY-SA 2.0

El síndrome del impostor es cuando nos sentimos como fraudes. No sentimos que nos hemos ganado nuestro éxito. Salimos bien en una prueba y es que tuvimos suerte. O hacemos algo bien, y es porque alguien nos ayudó.

A pesar de que se le asocia especialmente con el mundo académico (y sobre este campo versan la mayoría de los artículos y estudios que he leído al respecto), tal parece que quienes queremos escribir, al menos, sufrimos de una suerte de síndrome de impostor perenne, y también me da la impresión que se extiende a cualquier oficio artístico. No está reconocido como una enfermedad mental; es simplemente la incapacidad de internalizar los logros. Si ganamos un premio, fue casualidad. Si nos halagan una cualidad, lo hacen por ser amables (y en cualquier momento se darán cuenta de que nos confundieron con otra persona).

Hay ejercicios para combatir el síndrome del impostor, pero en lo personal, el solo hecho de saber que era “una cosa”, es decir, que los demás podían sufrir de esa sensación, ayuda a pensar que quizás, sólo quizás, la idea perenne de que somos un fraude y de que en cualquier momento nos van a desenmascarar sea eso, un problema de percepción y no una realidad, y quizás, sólo quizás, nos ayude a superarlo, o al menos a convivir con eso y seguir adelante. Ése es el primer tip: aprender que no se está solo, y que otras personas también lo sufren. Luego, aprender a no rechazar cumplidos y hacer una lista de las cosas que hacemos bien son los siguientes pasos en el “tratamiento”.

En la lista de enlaces de abajo hay diferentes recomendaciones y artículos de otras personas que han escrito sobre esto.

Me gustaría que si alguna vez te has sentido un impostor, me lo dijeras en los comentarios: ya sabes, para sentirme menos sola.

  • Síndrome del impostor en Wikipedia
  • El síndrome del impostor, por Joana Bonet
  • Cómo combatir el síndrome del impostor
  • Cómo sobrellevar el síndrome de impostor
  • Overcoming Impostor Syndrome
  • Ada Initiative: Impostor Syndrome Training
  • Estándar
    Presidente Chávez encabeza actos por 74 aniversario de la Guardia Nacional
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    De debilidades y Fuerzas Armadas

    Repetir las tasas de criminalidad en Venezuela ya tiende a sonar a disco rayado. Según Naciones Unidas, y de acuerdo a las cifras oficiales, seríamos el tercer país más inseguro del continente. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia, la tasa de homicidios se ubica en 57 asesinatos por cada 100.000 habitantes. De modo que es evidente que se requiere, con carácter de urgencia, que el Estado tome medidas contra la inseguridad. Lo que no queda del todo claro es si las medidas tomadas serían las más idóneas para la solución del conflicto.
    En días pasados, se anunció que la Fuerza Armada se desplegaría para, conjuntamente con la Policía, “proteger al pueblo“, durante un plan especial que duraría, en principio, seis meses, y podría prolongarse por más tiempo.

    Con qué se come la Fuerza Armada

    En el sentido general, las fuerzas armadas de un país son aquellos colectivos que se encuentran en posesión legítima del uso de armas, entiéndase, el ejército y los cuerpos policiales. La Fuerza Armada, en singular, comprende los recursos armados empleados por el Estado en tierra, mar y aire, con la función de defender y proteger su soberanía e independencia, la integridad de su espacio geográfico y la defensa militar de la Nación.
    En el caso venezolano, la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana señala que ésta tiene como función

    garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional.

    En cuanto a cooperar en el mantenimiento o restitución del orden interno, esta ley ha sido consistente con las anteriores en la materia, al indicar que esta función procede “frente a graves perturbaciones sociales”. En este sentido, la Fuerza Armada es movilizada para resguardar el orden interno en aquellos casos que ameritan la declaración de un estado de excepción, conmoción o emergencia, tal como lo establece el art. 4, numeral 19 de la Ley Orgánica FANB, y la misma Ley de Estados de Excepción, en los siguientes términos:

    Artículo 23. Decretado el estado de excepción, el Presidente de la República en su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, podrá ordenar la movilización de cualquier componente o de toda la Fuerza Armada Nacional. La movilización se regirá por las disposiciones que sobre ella establece la ley respectiva.

    El Estado de Excepción, como lo indica su propio nombre, es un caso extraordinario, y como tal es regulado por la ley, restringiendo su aplicación a momentos específicos y bajo circunstancias muy estrictas. Esto es una muestra de que la movilización de la Fuerza Armada para salvaguardar el orden interno de la República no es, ni debe ser, una medida ordinaria en circunstancias cotidianas.
    Sin embargo, el caso venezolano no es, ni de lejos, el único de esta índole. La Organización de Estados Americanos ha señalado :

    El empleo de las Fuerzas Armadas para tareas de seguridad pública se ha convertido en una realidad en diversos países de la región. Lo cierto es que los resultados obtenidos por los sistemas policiales, judiciales y de rehabilitación en la seguridad no han sido los esperados, razón por la cual se ha actualizado el debate sobre el uso de los militares en el plano interno.

    Por otra parte, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado en reiteradas oportunidades que la seguridad ciudadana debe estar en manos de las fuerzas policiales, pues el uso de las Fuerzas Armadas para esta función acarrea graves riesgos en materia de derechos humanos. La CIDH ha insistido en que las fuerzas armadas carecen del entrenamiento adecuado para el control efectivo de la seguridad ciudadana, y ha indicado respecto al tema que

    los Estados deben limitar al máximo el uso de las Fuerzas Armadas para el control de disturbios internos, puesto que el entrenamiento que reciben está dirigido a derrotar al enemigo, y no a la protección y control de civiles, entrenamiento que es propio de los entes policiales.

    En este orden de ideas, la Corte ha señalado que en un sistema democrático:

    es fundamental la separación clara y precisa entre la seguridad interior como función de la Policía y la defensa nacional como función de las Fuerzas Armadas, ya que se trata de dos instituciones substancialmente diferentes en cuanto a los fines para los cuales fueron creadas y en cuanto a su entrenamiento y preparación. La historia hemisférica demuestra que la intervención de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interna en general se encuentra acompañada de violaciones de derechos humanos en contextos violentos, por ello debe señalarse que la práctica aconseja evitar la intervención de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interna ya que acarrea el riesgo de violaciones de derechos humanos.

    En el caso boliviano, por ejemplo, se señaló el particular peligro que representaba la intervención de la Fuerza Armada en la seguridad interna de un Estado cuando éste no poseía instituciones fuertes ni una sólida tradición democrática, y asimismo, cuando existe una clara identificación y compromiso por parte de la Fuerza Armada hacia un determinado sistema político. Nos señala Tellería:

    los gobiernos de turno han hecho uso de las fuerzas armadas para conservar el orden público, esto implica el uso de mecanismos militares para hacer frente a problemas no militares, obviamente, con graves consecuencias sociales, institucionales y políticas para Bolivia.

    En este sentido, ha dicho Aldo Blume Rocha, en referencia a un caso similar en el Perú

    A entender de Lucía Dammert, connotada especialista internacional en temas de seguridad ciudadana, la propuesta de intervención de las Fuerzas Armadas en cuestiones de orden interno responde a una tensión política estructural ya que los gobiernos democráticos, ante la necesidad político-electoral de crear la impresión de eficacia frente a la criminalidad en el corto plazo, descartan optar por las reformas de fondo en temas de seguridad ciudadana y eligen en cambio avanzar con medidas simbólicas que apuntan más a redituar apoyo político que a verdaderamente solucionar el problema. En ese sentido, la intervención de las Fuerzas Armadas en cuestiones de orden interno se inscribe en la misma línea que propuestas tales como el endurecimiento de las sentencias, la disminución de la edad de imputabilidad penal, el aumento de la capacidad carcelaria, entre otras iniciativas. Tal propuesta carece entonces, como puede observarse de un verdadero sustento jurídico y responde propiamente a presiones político-electorales.

    El mantenimiento del orden interno en situaciones de paz es una competencia exclusiva de los cuerpos policiales, y la intervención de las Fuerzas Armadas debe darse únicamente en casos excepcionales y establecidos de manera estricta en la Constitución y la ley. Es importante puntualizar que, siendo las competencias de estos cuerpos las ya expuestas, el entrenamiento que reciben los componentes de la Fuerza Armada está orientado a situaciones de guerra, y no a enfrentamiento con civiles de su propia Nación. Por otra parte, el entrenamiento que reciben los cuerpos policiales sí está orientado a la preservación del orden interno, y nunca pensaríamos adecuado enviar a las fuerzas policiales a un escenario bélico internacional.

    Cabe puntualizar que la asunción de las funciones de un órgano del Estado por parte de otro no puede ser, nunca, una solución permanente, y como tal, sólo conduce a la atrofia del órgano cuyas funciones se ven minimizadas. La intervención del ejército en las funciones ordinarias de las policías municipales y nacional no contribuye al mejoramiento de éstas ni puede ser una medida a largo plazo, por el contrario, agravaría la circunstancia de incapacidad en la que estos cuerpos se encuentran actualmente. A menos que se enfrente directamente el problema, la necesidad de desarme de la población civil y el control de la venta legal e ilegal de armas y municiones, la intervención de la Fuerza Armada en la seguridad ciudadana no sólo no pasará de ser un paño tibio contra un problema más profundo, sino que podría acarrear consecuencias de otra magnitud.

    Referencias

    ] Pesquisa sobre el involucramiento de las Fuerzas Armadas del continente americano en actividades de seguridad pública. OEA. http://www.oas.org/dsp/documents/Informe_FA_Emp_Seg_Publica_JID_6-29-12.pdf

    Corte Interamericana de Derechos Humanos; Informe sobre seguridad ciudadana y derechos humanos. http://www.cidh.org/countryrep/seguridad/seguridadindice.sp.htm

    ] Tellería Escobar, Loreta. “Fuerzas Armadas, seguridad interna y democracia en Bolivia: entre la indefinición estratégica y la discriminación social”. Informe final del concurso: El papel de las fuerzas armadas en América Latina y el Caribe. Programa regional de becas CLACSO. 2004. http://biblioteca.clacso.edu.ar/subida/clacso/becas/20101115101224/telleria.pdf.ori

    Blume Rocha, Aldo. “Pautas para la intervención de las Fuerzas Armadas en cuestiones de orden interno”. http://www.justiciaviva.org.pe/notihome/notihome01.php?noti=762

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