culture hoarder, lo bueno, si breve, sobre/escribir

[pullquote align=”full” cite=”Annie Dillard, The Writing Life.” link=”http://amzn.to/1UrqZ5x” color=”#00B294″ class=”” size=””]Una de las pocas cosas que sé sobre escribir es ésta: gástalo todo, dispáralo, juégalo, piérdelo, todo, de una vez, cada vez. No acapares lo que parece bueno para un lugar más tarde en el libro, o para otro libro; dalo, dalo todo, dalo ahora. El impulso de guardar algo bueno para un mejor lugar luego es la señal para gastarlo ahora. Algo más surgirá para después, algo mejor. Estas cosas se llenan desde atrás, desde abajo, como el agua de un pozo. Similarmente, el impulso de guardarte para ti mismo lo que has aprendido no es sólo vergonzoso, es destructivo. Cualquier cosa que no des libremente y en abundancia se convertirá en algo perdido. Abrirás tu caja fuerte y encontrarás cenizas.
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Gástalo todo

Cita
opinología, randomness

Esta terrible sensación de asfixia

asfixia venn diagram

Le compro mis huevos a un vendedor callejero. No siempre es el mismo, pero podría serlo: un puesto precario en la acera, en una esquina cualquiera de una zona residencial, sin horarios ni estabilidad, sin garantías para ninguna de las partes de la transacción: yo no sé si volveré a encontrarlo la próxima semana, él no sabe si encontrará clientes ese día o si un motorizado se llevará su puesto a doscientos por hora sin mirar hacia atrás. Los huevos parecen una mercancía frágil, pero no lo son más que las inestables relaciones sociales construidas con base en esta estructura social y económica artificial. La subsistencia del vendedor de huevos depende de la volatilidad de las medidas políticas tomadas por un gobierno veleidoso: si podrá vender sus huevos a un supermercado o en la calle, o si vendrá la Guardia Nacional y se los llevará todos como mercancía ilegal, nada de eso está en sus manos.

Vivir en Venezuela es navegar un extraño diagrama de Venn. El sistema legal, complejo, enrevesado, se compone de lo lógico y de lo ilógico -no matarás, no robarás, no harás públicos los precios del dólar en el mercado negro-, pero la obediencia a estas normas varía según la voluntad de quien esté de turno en el mando: es difícil saber qué te llevará a la cárcel, si matar a veinte personas o revender un kilo de harina. Un segundo conjunto de reglas no escritas rige la realidad: si no aprovechas las oportunidades que se te ofrecen eres un bobo, si no le ofreces un soborno al fiscal de tránsito te arriesgas a enfrentar su ira: todos saben cómo funciona el mundo, y este segundo conjunto de reglas es el espacio en el cual debes aprender a navegar: lo que es posible.

Es legal comprar tus dólares al gobierno a la tasa oficial, pero no es posible. Es posible comprarlos en el mercado negro a un precio absurdo, pero no es legal. Legal es hacer mercado a precios regulados, y conseguir harina, leche, huevos y aceite por menos de un día de salario mínimo. Pero lo que es posible es comprarlos a revendedores, a más de veinte veces el precio establecido por el gobierno. Intentar permanecer en la intersección de ese diagrama equivale a una nevera vacía, fiebre que no puede ser bajada, trámites que no pueden llevarse a cabo.

Ése es el lugar de donde proviene esta constante, terrible sensación de asfixia: de intentar vivir en la intersección de ese diagrama, de que mis opciones de juego disponibles consistan sólo de lo que es al mismo tiempo legal y posible, de tratar de permanecer dentro de un espacio que cada vez va reduciéndose más y más, a medida que los círculos se alejan y el sistema se cierra sobre mí, sobre todos los que, como yo, intentan preservar un mínimo de dignidad, un mínimo de ética.

A medida que el espacio se cierra, la necesidad de sobrevivir nos obliga a aventurarnos cada vez más en el espacio de lo posible. Es así como los controles excesivos originan mercados negros, culturas enteras de ilegalidad. Pero para un individuo, no se trata de mercados negros, sino de claudicaciones: vivir en Venezuela es una renuncia constante, y la renuncia última es a la noción de lo que es correcto, de lo que es ético, de lo que está bien.

En mi opinión, no es la esperanza lo último que se pierde: es el norte moral.

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Serendipity

Serendipity, 26/03/2016

Serendipity

  • Last Week Tonight with John Oliver: Encryption (HBO): John Oliver, a su manera genial de hacer las cosas, explica el dilema de las puertas traseras en el cifrado, en el marco de la debacle NSA vs. Apple.
  • It’s not you. Bad doors are everywhere: Este video de VOX me pareció totalmente fascinante: explica por qué empujamos las puertas en vez de halarlas, y permite entender por qué las decisiones de diseño en objetos cotidianos son tan importantes. Además, agregó un libro nuevo a mi lista de lectura.
  • 10 ways to have a better conversation; Celeste Headlee: Esta charla TED (subtitulada al español) expone de una manera muy precisa y práctica las conductas y prácticas detrás de una conversación que funciona. No creo que haya uno solo de nosotros a quien no le resultaría útil aprender a comunicarse mejor.
  • GEORGE BERNARD SHAW: A heroic life: En general los cómics de Zen Pencils me gustan siempre, pero éste en particular me sacó una lágrima.
  • ¿Y si no lo pensamos más? (Apuntes para una autoetnografía): Alejandro Castro escribe con dureza y con dolor sobre la venezolanidad. No necesariamente te gustará: a nadie le gusta que le hurguen las heridas.
  • Austin Kleon — On callings: sobre la noción de “vocación” como un llamado y un don que te excusa de tener que trabajar.
  • Quieren que nos callemos: Sobre mi voz, por encima de mi opinión, flotando pendiente de un hilo, está el entendido de que mi cuerpo es un arma que en cualquier momento puede ser utilizada en mi contra.” Adriana Sánchez sobre el porno de venganza.

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lo bueno, si breve

[pullquote align=”full” cite=”Annie Dillard, The writing life” link=”http://amzn.to/22wfn5S” color=”#0f837d” class=”” size=””]No debería sorprender a nadie que la vida del escritor -tal como es- es carente de color hasta el punto de la privación sensorial. Muchos escritores hacen poco más que sentarse en pequeñas habitaciones, recordando el mundo real. Esto explica por qué tantos libros describen la infancia del autor. La infancia de un escritor podría bien haber sido la ocasión de su única experiencia de primera mano. Los escritores leen biografías literarias, y se rodean a sí mismos de otros escritores, deliberadamente, para imponer en sí mismos la noción ridícula de que una opción razonable para ocuparse a uno mismo en el planeta hasta que se agote su tiempo de vida, es sentarse en una habitación pequeña por la duración de ese período, en compañía de piezas de papel.[/pullquote]

La vida del escritor

Cita
Serendipity

Serendipity: 12/03/2016

serendipity bolsillos

Y ustedes, ¿leyeron algo esta semana que quieran compartir?

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Instantáneas cotidianas, randomness

Verbos de febrero

The wheel goes round.

Una foto publicada por Marianne Díaz Hernández (@mariannedh) el 14 de Feb de 2016 a la(s) 8:50 PST

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Febrero fue un mes loco, no hay otro adjetivo que se me ocurra. Empezando marzo, siento que apenas estoy volviendo a establecerme en mis rutinas y a recuperar el hilo del trabajo que dejé pendiente a finales de enero, pues tantas cosas sucedieron que febrero fue más una brecha que un mes, un espacio en blanco. Por eso, este mes más que nunca, hago un esfuerzo por recordar que sí sucedieron cosas en este mes que siento como tiempo perdido.

Disfrutando adoptar nuevos hábitos que estaban en el extremo opuesto de lo que me resulta natural, como ir a hacerme una manicure de vez en cuando, o intentar ponerme un poco de maquillaje para estar en casa. Esto de trabajar por cuenta propia puede hacer que nos desconectemos muchísimo de ciertos hábitos que, aunque los consideremos innecesarios, pueden tener un gran impacto en cómo nos sentimos, en particular quienes somos propensos a la depresión. La moraleja es: péinate y ponte un poco de perfume.

Comiendo todo el grapefruit que puedo encontrar. Es un problema, porque acá no diferencian la toronja rosada de la toronja amarilla, y mientras la primera es una de mis cosas favoritas del mundo mundial, la segunda la odio con una fuerza digna de mejores propósitos. Si alguien sabe cómo diferenciarlas sin tener que llevármelas a casa y cortarlas primero, que me avise.

Escuchando a Ingrid Michaelson en bucle. No sé si ya la mencioné acá en el blog, pero esta canción es capaz de levantarme por las mañanas cuando sólo quiero seguir durmiendo por cuarenta y ocho horas.

Mirando The Affair. Como siempre, llegué tardísimo a esta serie, pero es fantástica. Las historias son contadas desde los puntos de vista de los diferentes personajes, y mi parte favorita es ver cómo difiere la manera en que dos personajes vieron o recuerdan los mismos hechos -en ocasiones, por completo-. La advertencia necesaria es que tiene muchas escenas de sexo: no es apta para espectadores impresionables.

Esperando la nueva temporada de House of Cards, que fue liberada el viernes y aún no he tenido oportunidad de ver: realmente necesito unos tres días libres para hacer un maratón de Frank Underwood.

Leyendo “Agosto”, de Rubem Fonseca. En realidad estoy leyendo cuatro o cinco libros a la vez, pero éste es el único que es una novela y es el único que realmente me tiene atrapada, a pesar de que lo había abandonado un par de veces antes. Es una de esas novelas en las que tienes que estar muy dentro de la historia o pierde el sentido, pero Rubem Fonseca es un maestro en contar historias policiales.

Haciendo un curso de diseño gráfico en Coursera que me encanta, y recordando que cuando me gradué de bachillerato lo que quería estudiar era diseño gráfico.

Intentando recuperarme de una bronquitis fulminante que me dejó en cama por semana y media a mi regreso de Marsellas, y que todavía me hace toser y sentirme con pocas ganas de emprender cosas nuevas.

¿Y ustedes qué hicieron en febrero?

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Serendipity

Serendipity: 05/03/2015

Verbos de Octubre (4)

  • How to self care?: Un tema que me interesa mucho desde hace un par de años es el de la relación entre burnout y cuidado personal, entendiendo este último como la noción de que necesitamos tiempo para descansar, para sanar, para estar con nosotros mismos y para hacer cosas que nos hagan sentir bien, a sabiendas de que esto varía de persona a persona: para algunos puede ser salir a celebrar con sus amigos, para otros puede ser quedarnos en casa en silencio y no contestar el teléfono. En este video, Laci Green habla de las nociones más básicas: cómo cuidar de nosotros mismos cuando no tenemos ni idea de qué es cuidar de nosotros mismos.
  • Sick Woman Theory: sobre la noción del espacio público versus el privado, sobre nuestros cuerpos como espacios políticos y sobre la enfermedad y el dolor, físico y psíquico.
  • Why I Taught Myself to Procrastinate: A diferencia de muchos de nosotros, Adam Grant no es un procrastinador natural. Sin embargo, tiene algunas razones bastante convincentes para haberse enseñado a sí mismo a procrastinar.
  • A Story of a Fuck Off Fund: No contar con ahorros puede significar más que encontrarse con problemas en una emergencia médica; también puede significar limitar tus opciones a la hora de encontrarte con acoso sexual en el trabajo, con violencia en tu relación de pareja, o simplemente en una situación en la que preferirías no estar, pero tus decisiones están limitadas por tus finanzas. Este artículo, sencillamente fantástico, habla sobre la importancia de tener un fondo para poder mandar a la gente al carajo.
  • To Anyone Who Thinks They’re Falling Behind: Con bastante frecuencia siento que estoy corriendo una carrera imaginaria contra mis propias percepciones de lo que ya debería haber hecho, de dónde debería estar a estas alturas. Este artículo me recordó que muchos de estos parámetros para definir el éxito o el fracaso son simplemente construcciones de mi mente.
  • La parte real / Jugando a escribir una novela (en lugar de escribirla); por Patricio Pron: Patricio Pron jugó el videojuego “El novelista”, un juego en el que el personaje principal intenta escribir una novela, pero lo menos que hace es escribir. Sus opiniones sobre el juego -muchas de las cuales comparto- son también una reflexión sobre el proceso de escribir una novela.
  • Talento, técnica, suerte: sobre el éxito y el privilegio.
  • …and a tight little skirt: ¿puede ser que una minifalda sea una forma de resistencia y de protesta?
  • Los escritores y el silencio: una guía práctica para escuchar tu propio ruido y escribir mejor: sobre la lucha entre el ruido externo y la necesidad de crear. Creo que voy a empezar una dieta de silencio gracias a este artículo.
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