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Polarización y redes sociales: ¿romperías tu propia burbuja?

Foto de Makena Zayle Gadient bajo licencia CC BY NC ND 2.0.

Foto de Makena Zayle Gadient bajo licencia CC BY NC ND 2.0.

Este post es una versión de un texto publicado originalmente en inglés. No es una traducción fidedigna; me he tomado ciertas libertades.

Me he encontrado alejándome de las redes sociales en los últimos meses. La gente empieza a preguntarme dónde estoy, o si algo anda mal. Nada en particular ha sucedido; simplemente mi timeline, con su piar incesante sobre la situación venezolana, me quita las ganas.

Me encuentro una y otra vez abriendo la aplicación y cerrándola apenas segundos despues, malhumorada por la conversación que esté sucediendo. Instalé BreakFree en el teléfono: dice que he desbloqueado el celular menos de 10 veces al día durante la semana pasada.

Un par de semanas atrás, instalé una nueva aplicación para Twitter y empecé a silenciar varias palabras clave (“Venezuela”, por supuesto, pero también “Maduro”, “Diosdado”, y especialmente “SEBIN”). Se siente un poco como una traición, una claudicación, pero lo cierto es que estoy aprendiendo a dejar ir. Hay muy poco que pueda hacer con respecto a la situación del país. Una vez que lo he hecho, no tiene demasiado sentido dejarla vivir en mi cabeza sin pagar alquiler.

Ahora bien, empiezo este post con esa pieza inútil de información porque de no hacerlo sería un escrito sumamente hipócrita. He dedicado tiempo a defender las libertades digitales por unos cuantos años, y uno de mis principales argumentos para ello yace en el vasto potencial de Internet para permitirle a las personas acceder a cualquier fragmento de conocimiento, en cualquier momento, en cualquier lugar. El conocimiento es poder.

Sin embargo, con el tiempo he aprendido que mi Internet y tu Internet probablemente no son la misma cosa. Esto sin entrar en consideraciones sobre zero-rating, páginas bloqueadas y una larga lista de etcéteras, simplemente aceptando un par de hechos: primero, que una amplia cantidad de nuestras actividades en línea es llevada a cabo a través de redes sociales, y que no hay dos usuarios con el mismo conjunto exacto de redes sociales (redes, en este sentido, entendido como conexiones entre personas, no como plataformas). No visitamos los mismos sitios, no leemos los mismos tweets, ni siquiera vemos los mismos gifs de gatos.

GIF de gatos gratuito.

GIF de gatos gratuito.

En segundo lugar, y esto se vuelve más y más omnipresente a medida que pasa el tiempo, no tenemos completo control sobre la información que vemos en Internet. Mucho de esto se ve determinado por lo que Google, Facebook o Twitter creen relevante a nuestros intereses, nuestras decisiones previas, nuestras compras, actividad, y las cosas que les hemos dicho que nos gustan.

Ambos fenómenos han sido estudiados ampliamente, no estoy precisamente descubriendo el agua tibia. En el primer caso, hablamos de homofilia, la tendencia de los individuos a asociarse y crear lazos con otras personas similares. Del mismo modo en que tendemos a hacernos amigos de gente que comparte una visión del mundo similar o compatible a la nuestra, tendemos a seguir y a leer a personas similares. En un nivel muy básico, tiene poco sentido seguir a personas cuyos puntos de vista nos ofenden o nos molestan. Si lo hacemos, es con la intención de burlarnos y ridiculizar sus opiniones, y es llamado hate-following.

Se ha dicho que la homofilia contribuye a la tolerancia y la cooperación ((Mark, N. P. (2003). “Culture and competition: Homophily and distancing explanations for cultural niches”. American Sociological Review 68: 319–345. doi:10.2307/1519727)). Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que la tolerancia es significativamente más fácil cuando estamos rodeados de personas que son similares a nosotros mismos, y que no es suficiente tener un nivel alto de tolerancia para crear diversidad social. Esto, maravillosamente ilustrado por Vi Hart y Nicky Case en su post interactivo, jugable Parábola de los Polígonos -el cual sugiero que vayas a jugar ahora mismo, sin continuar leyendo esto- significa que incluso nuestra inercia puede contribuir a una sociedad dañina, porque los pequeños sesgos individuales pueden llevar a un gran sesgo colectivo.

Cuando nos rodeamos sólo de gente similar a nosotros, nuestras opiniones son validadas de una manera sutil y constante, una y otra vez, hasta que dejamos de considerar válidos y merecedores de nuestra atención a otros puntos de vista, porque nuestra imagen de la sociedad y la manera en la que está distribuida se deforma por esta validación: comenzamos a pensar que nuestra opinión es la dominante, y por tanto la correcta, y comenzamos a tomar las opiniones diferentes como un chiste, algo que se puede desechar rápidamente sin darle mayor consideración.

Lo que sucede, entonces, es que el diálogo verdadero muere antes de nacer. Lo que pensamos es una discusión no es nada más que un saludo a la bandera, un rito sin contenido. No confrontamos nuevas ideas, no retamos nuestras presunciones, y como resultado, es imposible alcanzar ningún tipo de progreso o crecimiento: en su lugar, nos aislamos y nos alejamos más y más hacia los extremos de nuestras nociones preconcebidas.

Al mismo tiempo, la tecnología está “ayudando” a profundizar este abismo. Los resultados que obtienes cuando le preguntas algo a Google están hechos a la medida de tus gustos, a la medida del concepto global que Google tiene de ti como individuo: de dónde eres, quiénes son tus amigos. Tu identidad online te ha encerrado en una caja, y con cada búsqueda que haces en Google esa caja se hace más nítida, se cierra más y más en torno a ti.

Mientras tanto, a medida que dejas de ejercitar tu capacidad para el pensamiento crítico, ésta se debilita más y más. Cuando deje de funcionar, estarás atrapado dentro de tus presunciones, tus prejuicios y tu sesgo. Esto no hará tus ideas más fuertes, sin embargo: como todo lo que está hueco y es poco profundo, las burbujas se rompen con facilidad.

Es difícil escapar de tu burbuja de contenido, pero sólo porque hace nuestras vidas más cómodas. Usar DuckDuckGo en vez de Google puede significar que necesites redactar tus preguntas con mayor cuidado, porque DuckDuckGo no puede leerte la mente: no te conoce. Seguir a gente que tenga opiniones y valores muy distintos a los tuyos puede dejarte un poco fatigado, en especial luego de haber pasado tanto tiempo en tu pequeña y cómoda esquina del Internet.

Sin embargo, pienso que fortalecer mis ideas, mi capacidad para detectar falacias lógicas, y mi flexibilidad para evolucionar y crecer vale ese esfuerzo. Como dice el proverbio, la fuerza del bambú yace en su capacidad de doblarse sin romperse.

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2 thoughts on “Polarización y redes sociales: ¿romperías tu propia burbuja?

  1. Muy interesante artículo. Me causa un poco de gracia, justo hace unos pocos días estaba pensando acerca de algo más simple si, pero muy relacionado con lo que aquí llaman “burbuja”. Estaba en mi muro de Youtube pensando que con todos las suscripciones que tengo y las analíticas de Youtube en sí, no sentía que tenía nuevo contenido que ver, más de lo mismo… La costumbre de que el contenido se te ofrece directo a la cara, para que no tenga ni que molestarte en buscarlo, te pone en una posición en que no sabes que es lo que quieres ver y cuando vas a escribir las palabras claves en la barra de búsqueda simplemente nada sucede. Muy interesante ¿no? Gracias por la traducción.

  2. Pingback: Serendipity, 12/03/2016: sexismo en bolsillos, películas y poesía

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