enlazar es bueno, Serendipity

Serendipity: 31/05/2014

The Serendipity Engine, por Aleks en Flickr, bajo Licencia CC BY-NC-SA

The Serendipity Engine, por Aleks en Flickr, bajo Licencia CC BY-NC-SA

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El Serendipity de esta semana es cortito, porque les confieso: esta semana no tuve tiempo de leer ni el 50% del gamelote que normalmente leo en Internet.

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cultura libre, en bits y bytes, geek es sexy, los libros me devoran

Cómo hacer un ebook en cinco fáciles pasos

Foto de melenita2012 en Flickr, bajo licencia CC BY 2.0

Foto de melenita2012 en Flickr, bajo licencia CC BY 2.0

Ésta es una republicación. Este post es de 2012, pero en algún momento una falla en el blog hizo que se perdieran todas las imágenes en el servidor, y no tenía respaldo. Como no tenía tiempo para crearlas de nuevo, di de baja el post con la expectativa de hacerlo eventualmente. Nunca sucedió, pero acabo de encontrar el post respaldado en PaperBlog y recuperé las imágenes. Acá está de nuevo.Nótese, en consecuencia, que no está actualizado, y que siempre pretendió ser una guía básica para alguien que necesita hacer un ebook sencillo, o alguien que está empezando a aprender. Hay mucho más que saber sobre el tema, pero no es el lugar para hacer un curso avanzado sobre diagramación de ebooks.

Siguiendo la onda de la autopublicación y de compartir nuestro conocimiento porque la cultura es libre y en la cultura digital no existe la escasez, en este post vamos a resumir en cinco pasos cómo convertir tu libro a ebook, apto para un lector de libros             electrónicos genérico. Todo lo que describo aquí lo aprendí a los coñazos, usando unos hermosos tutoriales como, por ejemplo, Receta casera para cocinar un EPUB, o Crea tu propio EPUB. Lo probé todo y esto fue lo que me quedó:

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52libros, los libros me devoran, ratón de librería

[Un libro] El progreso del amor, de Alice Munro

El progreso del amor, Alice Munro

El progreso del amor, Alice Munro

El progreso del amor
Alice Munro
Editorial RBA
368 páginas

 

Sí, soy una de esas personas que no había leído nada de Alice Munro, aparte de alguna entrevista por ahí, hasta que ganó el premio Nobel. Me había encantado su entrevista para The New Yorker (soy una junkie de las entrevistas a escritores de The New Yorker) y decidí leer alguno de sus libros.

Empiezo, entonces, mi primer contacto con la obra de Munro a través de un libro de cuentos, lo que no parece sino natural, dado que el cuento es la forma literaria que me resulta más cercana. Es, también, el único libro de cuentos que he leído en lo que va de año. Supongo que debería (con el Nobel aún reciente) ser fácil encontrarlo en librerías, pero la verdad yo aún no he visto reediciones. Supongo que pueden buscarlo en internet, en librerías de libros usados o en los anuncios clasificados.

Los cuentos de este libro pintan, inimitablemente, los matices más íntimos de las relaciones humanas. La capacidad de observación y la atención al detalle de Alice Munro sólo se compara con su habilidad de escoger el trazo justo para transmitir toda una atmósfera, un complejo entramado de relaciones sociales, una cantidad innumerable de mínimos hilos moviéndose dentro de sus personajes. Más vivos que la vida misma, los personajes de este libro respiran, y en ellos viven las fuerzas más complejas, el amor, la generosidad, la envidia, el egoísmo, todo al mismo tiempo.

Es posible que mi pasión por este libro se deba a mi interés personal en las historias mínimas, en la narración de lo cotidiano y de lo extraordinario en lo ordinario, las relaciones humanas como eje de toda historia. Es mi manera de aproximarme a la narración y me cortaría un brazo (el derecho) por ser capaz de escribir historias como éstas. Entre tanto, por favor espérenme acá mientras voy a leerme toda la obra de esta señora y regreso.

 

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Depresión
hablando seriamente, notas al margen, notas al pie del manual de la vida, randomness

Boceto de una estrategia contra la depresión

Depresión

Fotografía de Víctor Casale, en Flickr, bajo licencia CC BY 2.0

Desde hace muchos años lucho contra la depresión. Va y viene, y a veces se estanca. Desde el primer post en este blog, hace casi siete años, estaba luchando contra ella; de hecho comencé el blog cuando estaba tomando fluoxetina (una forma de Prozac), y lo dejé al poco tiempo porque me hizo más daño que bien.

La depresión no es lo mismo que la tristeza. La depresión te inhabilita, te hace sentir que nada tiene sentido, que no vale la pena levantarse; te insensibiliza, hace que las cosas que amas no te emocionen.

Por estos días vengo viendo que mucha gente a mi alrededor está deprimida, ya sea de manera pasajera o más permanente. Obviamente, si es posible buscar ayuda (un terapeuta, por ejemplo) es lo mejor, y esto no pretende reemplazar la ayuda profesional. Pero yo ya pasé por los antidepresivos, y no quiero volver, y eso me hizo tomar control del asunto e intentar una estrategia que me ayude a salir del pozo sin medicamentos. Cambios sencillos, en la vida cotidiana, para ir poco a poco sintiéndome mejor. Todo lo que leerás en esta lista lo investigué, no me lo saqué de la tapa de la cabeza, y lo he probado en las últimas semanas (algunas cosas han ayudado más que otras, pero todas han tenido algún impacto). De modo que va la lista, por si a alguien le sirve:

1. Cambios en la alimentación. Yo tengo esta lista pegada en la puerta de la nevera, e intento incluir al menos uno de estos alimentos en cada comida: aguacate, salmón, sardinas, atún, toronjas, naranjas (cítricos en general), cambures, manzanas, avena, frutas secas, nueces, brócoli, champiñones, lentejas, garbanzos, arroz integral, papas, té verde, chocolate.

2. Mantener una rutina. Se hace difícil si no tienes ganas ni de levantarte de la cama, pero a veces ayuda aunque sea tan sólo levantarte y acostarte a la misma hora todos los días, y mantener ciertos hábitos consistentes de higiene.

3. Ejercicio. Yo estoy saliendo a caminar todos los días que me es posible, por una hora aproximadamente, temprano en la mañana. Eso también me ayuda a establecer una rutina, y encuentro que los días que lo hago me siento mejor. Además ayuda con el siguiente punto:

4. Luz solar. La falta de vitamina D, consecuencia de la carencia de luz solar, es terrible para la depresión (y para un montón de cosas en el organismo). Aparte de salir un poco, intenta que el lugar donde vives o trabajas esté bien iluminado. Abre las ventanas.

5. Dormir lo suficiente. Tanto dormir poco como dormir demasiado son peligrosos. Alrededor de 7,5 horas es lo ideal, aunque puede variar un poco dependiendo de la persona. Lo de tener una hora fija para dormir y despertar también ayuda a dormir mejor.

6. Haz cosas divertidas. Parece un poco obvio, pero llega un punto en el que nada parece verdaderamente divertido. Ve películas de comedia. Pon música y baila, si eso te gusta. Visita a tus amigos (a ésos que te hacen sentir mejor, no a los nube negra). Lo que sea que te haga reír. A veces no funciona a la primera: sigue intentando.

7. Yoga o meditación: Sí, a mí también me parecía una estupidez, pero la meditación ayuda muchísimo (y el yoga sirve como ejercicio, ver punto 3). Si tienes un teléfono Android y más o menos entiendes inglés, te recomiendo una app que se llama Buddhify; es la que yo uso y no quita mucho tiempo. (Nota del 03/04/2014: Aparentemente Buddhify ya no está disponible en la PlayStore; aún está en iOS (website), y algunos mp3 se pueden descargar a manera de muestra. Una app mejor es Headspace, pero es paga después del día 10. Puedes probar los diez primeros días y luego decidir si comprarla o no).

8. Mantener tus alrededores ordenados y limpios. El entorno afecta más de lo que uno cree o está consciente de ello; intenta mantener tu casa en las mejores condiciones posibles. El desorden externo refleja desorden interno, y hace que tu cerebro se sobrecargue de información, lo que también genera un efecto negativo.

9. Usa ropa alegre, escucha música alegre y mantén tu apariencia lo mejor posible. Sí, también parece superficial, pero si te vistes de negro y te asustas cuando te ves al espejo, créeme que eso tampoco ayuda.

10. Haz cosas nuevas. Esto requiere un esfuerzo adicional, es cierto, pero las nuevas experiencias sirven para “despertar” los sentidos adormecidos. Busca algo que siempre hayas querido hacer y hazlo ahora.

Fuera de esto, lo único que te puedo recomendar es que, si necesitas ayuda, la busques. Solemos tardarnos mucho pensándolo, y la situación va empeorando, y además, en el fondo puede ser que sintamos vergüenza por estar constantemente deprimidos, y culpa por nuestros seres queridos. No dejes que eso sirva de excusa para no buscar apoyo.

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Serendipity

Serendipity: 24/05/2014

Foto de Bob Gaffney en Flickr, bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0

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