Foto de LadyGeekTV, bajo Licencia CC BY-NC 2.0
Activismo, geek es sexy, hablando seriamente, opinología

Sobre ser una nerd y una chica, y conocer tu camino en la vida

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Tendría quizás doce o trece años cuando mi hermana mayor me enseñó a usar una computadora. Aprendí a mover un ratón usando MS Paint, y cuando tenía quince años hice mi primera “página Web” en Geocities, terriblemente fea y llena de gifs animados como eran las páginas de Geocities, y al mismo tiempo, mi primera aproximación para entender cómo funcionaba una página web, cómo funcionaban HTML y PHP en ese momento. En 2006, a los veintiún años de edad, creé mi primer blog en Blogspot, uno que pasaría por varias encarnaciones para llegar a su versión actual, pero que siempre conservó el mismo nombre: La vida no trae instrucciones . Creado como una manera de tratar de explicarme el mundo a mí mismo a medida que lo iba descubriendo, este blog se ha convertido en el lugar donde descubrí quién era yo, donde hice amistades improbables en todo el mundo que subsistirían aún más fuertes que las de mi adolescencia o infancia, y también el cajón de arena en el que saqué a pasear mis ideas impopulares sobre los libros, las leyes y el funcionamiento del mundo. Sería también el lugar donde me encontraría con un desfile interminable de trolls y haters, personas que tratan de ganar las discusiones recurriendo a ataques personales, y donde mi piel empezó a hacerse más gruesa con cada nuevo comentario de odio que me ha tocado leer.

Creo que fui muy afortunada de aprender temprano en mi vida el inmenso potencial de creación que Internet pone a disposición, algo que me fascina y me ha llevado a explorar áreas que no están cerca de mi campo de estudio y trabajo (la ley) . Las cosas increíbles que se pueden crear aparentemente de la nada, simplemente escribiendo algunas instrucciones en un idioma extranjero y haciendo que una computadora las obedezca, son extraordinarias. Sin embargo, también aprendí pronto que la Internet puede ser un lugar oscuro para ser mujer , sobre todo si eres joven y vulnerable (lo que no necesariamente va siempre de la mano con el hecho de ser mujer, a veces es sólo una parte de tu personalidad , como es mi caso) y es fácil verse herido por alguien que te dice que no perteneces a un lugar, que no eres capaz de hacer algo: es fácil herirte, porque apenas estás descubriendo quién eres y cuál es tu lugar en el mundo.
Para un nerd de corazón, esa identidad -la que conforman las cosas que amas-, puede ser más central, más fuerte, que la identidad de género, que suele consistir en elementos altamente externos heredados de la sociedad. En consecuencia, es muy duro – para alguien que ama los libros, la tecnología, la ciencia, la literatura – tener que escuchar-de muchas maneras diferentes, algunas más ofensivas que otras-, que ser nerd y ser una niña son cosas incompatibles, y que ya que no puedes cambiar el hecho de haber nacido niña, ser nerd te está negado por la naturaleza.

Han pasado los años, y hoy en día hay grandes campañas para hacer que la gente entienda que el género no necesariamente limita tus intereses. Sin embargo, el hecho de que estas campañas existan (y el hecho de que no existían hace quince años, cuando la gente de mi edad empezó a hacer contacto con la web y a crear su identidad) dice más acerca del problema que de la solución.
Después de que mi piel se endureció un poco, lo suficiente, en varios puestos de trabajo de los que me gustaron algunas cosas y otras no tanto, me encontré de frente con la dura realidad de que no soy una persona normal. No nací para pasar ocho horas al día, cinco días a la semana en una oficina, o para recibir un cheque de pago quincenal; no soy el tipo de persona que puede hacer el mismo trabajo día tras día sin aburrirse allá de los límites tolerables. Necesito aire, luz, tiempo y espacio , necesito un lugar para hacer cosas distintas y jugar, aprender, innovar, crear diferentes proyectos al mismo tiempo, pasar de un tema a otro. Es la única manera en la que puedo fluir con normalidad.

Me dije a mí misma: lo normal está sobrevalorado, y me acepté como soy.

Hace diez meses que dejé mi trabajo, mi trabajo normal, de quince y último, de gerente en una empresa del Estado. Ya no tengo una respuesta estándar para darle a la gente cuando me preguntan cómo me gano la vida (como abogada, doy consultoría sobre licencias alternativas; traduzco documentos legales del Inglés al español, diagramo ePubs, partiendo de mi conocimiento autodidacta de XHTML, estudio programación en C, derechos de autor y francés en cursos a distancia; dicto clases de la escritura creativa y sobre acceso a la información y libertad de expresión, leo todo lo que puedo, y entre una cosa y otra hago activismo: lo que más me fascina es precisamente lo que no me da dinero). Eso es la más difícil (“¿qué haces para ganarte la vida?” me pregunta la gente, y a veces me da flojera explicar todo esto, explicar que gano estrictamente lo necesario para sobrevivir y que todavía me dé tiempo para leer, para llenarme de historias, para aprender cosas nuevas y tratar de trabajar en mi novela; explicar que para mí, “trabajo” ya no es sólo la forma en que me gano la vida, que hago muchas cosas, algunas me dan dinero y otras no, y eso es todo). El resto del tiempo, esta es una de las cosas que me dan vueltas en la cabeza:
¿Qué pasaría si pudiéramos hacer que todas las mujeres, todas las niñas, tengan acceso al inmenso potencial creativo de la tecnología?
¿Qué pasaría si todo el mundo pudiera acceder a estas herramientas, sin tener miedo de ser quienes realmente son, de amar las cosas que aman; si todo el mundo pudiera utilizarlos para desarrollar las ideas que tienen en su cabeza, para crear, para construir, para conectar con otros?

¿Cómo podemos hacer de Internet un lugar seguro para las niñas y las mujeres de todo el mundo, un lugar en el que puedan desarrollar sus habilidades sin miedo, sin ser atacadas, sin ser vulnerables?

Yo creo que todos tenemos diferentes respuestas para esto, y tal vez la respuesta real sea el resultado de la construcción colectiva resultante de sumar todas esas respuestas. Mi respuesta a esto es la educación. Creo que si le damos a todas las personas, especialmente las mujeres, las herramientas para hacerse cargo de su propia seguridad y no depender de nadie más, para estar seguras de que están preparadas y de que han tomado las medidas necesarias para garantizar que sus actividades en línea, su información, sus datos sensibles están protegidos, esta seguridad será la herramienta más poderosa para empoderarlas, para que puedan lograr construir cosas extraordinarias que ni siquiera podemos imaginar todavía.
Ese es el mundo que quiero ver, y ese es el mundo al que quiero contribuir. Es una respuesta difícil de resumir en una línea cuando me preguntan mi profesión, es verdad, pero es el camino que he elegido para mi vida, y les digo que saber cuál es tu camino en la vida es una experiencia increíblemente liberadora.

Escribí este post originalmente para la campaña Las Mujeres Tejen la Red , y esta entrada se puede leer en inglés ahí, o en mi blog de Medium.

 

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5 thoughts on “Sobre ser una nerd y una chica, y conocer tu camino en la vida

  1. Lilia dice:

    Como complemento a esa educación/capacitación tan importante para no depender del otro hay que trabajar algo aún más importante y fundamental: los valores y creencias que han sido inculcados por esa sociedad que separa hasta los colores por géneros. Esa parte no está en los currículum educativos!
    Lo que te hizo tomar la decisión de dejar el empleo no es tu educación ni producto de un análisis lógico concienzudo. Lo que nos lleva a tomar las decisiones es nuestra percepción de una situación a la luz de nuestros valores. Posiblemente, estar en ese trabajo contradecía o estaba en conflicto con tus valores.

  2. Edna Scarlett Montes dice:

    Ay, no sé ni cómo empezar a contarte lo inspiradora que esta entrada. De verdad me sentí identificada con lo que escribes no sólo porque desde niña me he visto rodeada de informáticos que me han enseñado un montó (De carrera soy periodista) sino porque justo ese conocimiento de tecnología me dio la oportunidad de darle un giro a mi carrera (me volví community manager) sino un mejor sueldo y más allá de eso una estabilidad que no siempre se consigue en el periodismo, justo lo mismo que a ti, la posibilidad de dedicarle más tiempo y recursos a la literatura que es mi gran amor. Un abrazo, de verdad es genial leer textos así 😀

  3. Gabriela dice:

    Me ha encantado esta especie de confesión que publicas acá.
    A mí también me aburre de una manera que no puedo describir tener que dar explicaciones. Es lo que hay cuando tu vida sale de lo que los demás consideran normal. Hace mucho tiempo, opté por trabajar por mi cuenta. He tenido épocas mala$, muy mala$, pero siempre estuve tranquila por hacer lo que me gustaba. Soy abogada, independiente, comencé a hacer traducciones y entre las dos cosas, comencé a generar ingresos. Hago lo que me gusta y me siento contenta.
    Así que ahí estamos.
    😀

  4. E Cazes dice:

    No conocía la campaña (o el video) ¡están Adam y wil! Soy Geek, muy fuera de los estereotipos incluso de la “geekedad”, Mother of geeks que es mas arrecho que ser madre de dragones… Hermoso post, Marianne.

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