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Escribir es un oficio solitario

La escritura es un oficio solitario. Esto es un lugar común. Es tan sólo uno con sus ideas, uno con sus personajes, uno, sólo uno (solo uno)  frente a la página pantalla en blanco.

La foto es de Guillermo Cárcamo, en Flickr, bajo una licencia CC BY-NC-ND

La escritura es un oficio solitario. Es uno sin las palabras que se le escapan, en la búsqueda del adjetivo correcto, de la forma de poner en negro sobre blanco esa sensación distinta, esa forma en que la luz atraviesa la ventana y dibuja las pestañas de alguien; es intentar fotografiar un momento sin tener una cámara, intentar que ese momento narre la historia que nos habita y que no logramos que nos deje en paz.

La escritura es un oficio solitario. Es apenas uno frente a sus propias imposibilidades, uno descubriendo sus límites, sus debilidades, sus miedos; sólo uno con todo esto que necesita decir y no lo logra. Saber que nunca podremos contar esa historia tal y como ha nacido dentro de nosotros, tal y como nos la imaginamos.

Saber que, hagamos lo que hagamos, la historia que logremos escribir siempre será una versión inferior de la historia que imaginamos; una copia fotostática; una fotografía tomada con la cámara del celular, mal iluminada, con baja resolución.

Escribir es un oficio solitario. Sin embargo, es una soledad que necesitamos, que buscamos, que anhelamos; una suerte de prisión interior con ventanas abiertas al abismo de lo desconocido.

Vivir, por otra parte, es también un oficio solitario. Porque siempre estamos solos, a pesar incluso de nosotros mismos.

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2 thoughts on “Escribir es un oficio solitario

  1. Escribir es un oficio solitario, en el que los escritores se “acompañan” de sus personajes, los tienen metidos en la cabeza y ahí están hasta que los plasman en blanco y negro. Pero son solamente eso, personajes y no personas.

  2. Clarisa Giovannoni dice:

    Para mí, escribir es libertad, descarga, un alivio, como cuando sentís la presión de todo un día en los zapatos y luego te escapás de ese encierro, una forma de conocerme también, de saber qué anda pasando dentro de mí, una oportunidad para mejorar. Mediante la escritura, aprendí a ser más observadora, lo cual en cierto modo implica conectarme con las personas, con sus gestos, sus expresiones, sus experiencias.
    Creo que depende de nosotros animar, convertir a los personajes en personas y a las ideas en ideales.
    La soledad es un gran refugio cuando no nos sentimos mejor acompañados que por nosotros mismos, pero no creo que se pueda vivir en ella. La unión, aunque sea con unas pocas personas, nos trasciende. 

    Me quedo leyendo.

    Saludos,
    Clarisa.

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