Fotografía de Zitona en Flickr, usada bajo Licencia CC BY 2.0
cuentos, ficcionando, una historia que no sé hacia dónde va

Lía, #2

Ella no convocaba su recuerdo. Su rostro, sin embargo, seguía apareciéndosele en los lugares menos indicados. Tras semanas sin verlo, se hallaba una tarde, bajando las escaleras del metro, mordiéndose los labios de las ganas de besarlo. Si lo veía un día entre la gente, lo saludaba agitando la mano desde lejos para evitar la posibilidad de cualquier roce. Evadía encontrárselo, tanto como le fuera posible.

Ella no deseaba involucrarse con él de modo alguno. Su cuerpo, sin embargo, difería. Al verlo, un millar de diminutas agujas imantadas se clavaba en su columna vertebral, y en su vientre, una llama minúscula comenzaba a cocerse lentamente.

Un gusano, pensaba. Es como un gusano comiéndose una a una mis ideas. Como cuando se te mete en la cabeza una canción que detestas,y te pasas todo el día cantándola, odiándola, rechazándola cada vez que tu mente se queda en silencio. Era como un gusano comiéndose sus ideas, y al igual que con la canción, desconocía la manera de quitárselo de encima.

Evitaba encontrárselo porque temía que su cuerpo le hiciera contraer una deuda cuyo saldo no pudiera costear. En general, prefería evitar todas las cosas cuyas consecuencias no era capaz de prever: Las deudas, la lluvia, los exámenes médicos, los viajes improvisados, los planes de último momento, las películas de terror.

No podía prever, por ejemplo, encontrárselo de golpe aquella noche a la salida del metro, verse en el interior de sus ojos de abismo y sentir cómo sus pies se encaminaban, a paso de vértigo, hacia el borde del precipicio.

(…)

(Leer Lía, #1)

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Instantáneas cotidianas, Interrumpimos esta transmisión, randomness

27 y contando

Hoy cumplo 27 años, y es tan buen momento como cualquier otro para tomarme un par de minutos y explicar mi desaparición del blog por los últimos meses.

Mucho, mucho, mucho trabajo. Estoy balanceando varios proyectos al mismo tiempo, y si además de eso quisiera escribir en el blog, tendría que dejar de dormir.

Estoy reescribiendo mi novela, por quinta o sexta vez. A estas alturas ya no sé si saldrá algo de eso, pero es algo que tengo que hacer.

Mañana comienzo a dictar un taller online de cuento. Luego les cuento cómo me va con eso.

Estoy desaparecida hasta de twitter. Y como ya se habrán dado cuenta, se debe a que no tengo mucho que contar en internet, o a que mi cabeza no está en el lugar correcto para contar cosas en internet en estos momentos.

Espero que pronto, las cosas regresen a la normalidad y yo regrese a mis predios habituales. Mientras tanto, pueden encontrarme en Twitter, Facebook y Google+, donde de vez en cuando aparezco y comparto alguna cosa que no requiera escribir más de seis palabras.

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