notas al margen, odios diversos, qué cosas ¿no?, randomness

De Diosa Canales y mis contradicciones ideológicas

Me siento impulsada desde hace algunas semanas a poner en orden mis ideas y hacer una confesión: La verdad es que Diosa Canales no me cae tan mal como quisiera, o al menos, como una parte de mí siente que debería caerme.
Diosa Canales, en la foto con más ropa que pude encontrar

Mi Twitter y mi Facebook permanecen inundados de opiniones sobre el comportamiento y carrera artística de Diosa, por lo general negativos. Y yo, como feminista recalcitrante, a veces exagerada, no puedo sino sentir que mis propias opiniones van y vienen como una veleta.

Por un lado, francamente, uno escucha hablar a Diosa y no puede evitar pensar que la mujer es mucho más inteligente de lo que sus prótesis permiten ver, y que simplemente ha decidido manipular al mercado como le da la gana y hacerse rica a costa del morbo de Venezuela. La mujer sabe lo que está haciendo, y la verdad es que la rabia que a mí me da no es sino una especie de frustración al pensar que esta mujer podría estar haciendo alguna otra cosa mucho más valiosa con las neuronas que Monesvol le dio, algo más sabio que convertirse a sí misma en una carnada para los impulsos sexuales del venegordito promedio.
Por otra parte, y esto es lo que me choca, la verdad es que tanta libertad pregonada, tanta igualdad y tanta oportunidad no tiene sentido si es que yo (cualquiera de nosotros, se entiende) pretendo imponerle a las demás mujeres mis estándares con respecto a cuáles de sus elecciones están bien y cuáles no. Es decir, que para mí ¿está bien si tú decides ser bióloga marina y salvar a las focas, pero si lo que quieres es ser una vedette y desnudarte en televisión nacional, ahí ya la cosa no marcha bien, ahí dejas de valer lo mismo como mujer?

La mujer venezolana se pone las lolas, pero no las enseña (?)

Dayana Mendoza en MaximVenezuela es un país mojigato con una doble moral espantosa, y con decir eso no estoy descubriendo el agua tibia. El país que produce un mercado de carne anual que es uno de los más vistos en todo el mundo (mil millones de telespectadores lo ven cada año, se alega). Pero Dayana Mendoza no es Diosa Canales, aunque enseñe carne en televisión nacional abierta. Las candidatas a la noche tan linda como ésta deben ser solteras, no tener hijos, y desear la paz mundial. Las misses, virginales, bondadosas y trabajadoras, digno ejemplo de la mujer venezolana (?) pueden enseñar las lolas recién operadas, porque estamos hablando de belleza, que es otro nivel.

Entonces sí, bueno, por una parte a mí me criaron en un hogar conservador y me da no sé qué pensar que una mujer haga un twitcam con todo al aire, así como si tal cosa. Pero por otra parte, como digo siempre cuando estamos viendo televisión en casa y sale cualquier actriz, modelo o lo que sea:

¡Esa mujer no se quiere vestir! Bueno, si yo tuviera ese cuerpo tampoco me vestiría.      
 

Mis defectos se reflejan en Diosa, pero ella sí está buena

¿Por qué censuramos a una mujer que se traza unas metas en la vida y se arroja hacia ellas con determinación? ¿Es porque no estamos de acuerdo con esas metas, con esos valores? ¿O es porque nos sentimos amenazadas por ellos? Por ahí decían que aquello que odiábamos en los demás, no era sino porque nos reflejaba nuestras propias carencias. Basta con salir a la calle un día cualquiera para encontrarse oleadas de mujeres en tacones imposibles, con más escote que tela, con sus prótesis y extensiones, su silicona y su bótox, que nos demuestren que la mujer venezolana necesita sentirse vista, admirada y deseada, más allá de cualquier impulso de comodidad, de gustos propios o de cansancio acumulado. Y aquellas de nosotras que negamos ese impulso idiosincrático, que salimos a la calle en jeans y tenis y sin maquillaje, todas nosotras, albergamos dentro una niña que quiso ser miss, que soñó con el glamour y las luces y la corona de diamantes. A mí no me vengan con vainas. Y estoy segura que unas cuantas, por ahí (de las que lo dicen y de las que la odian) quisieran tener el cuerpo y el desparpajo para pasar por encima de sus propios convencionalismos y hacer un twitcam en pelotas. Con perdón.

¿Dos neuronas peinándose?

Más allá, hay otra presunción que me molesta, y es el prejuicio automático de pensar que Diosa es bruta, porque exhibe su cuerpo. Que la gente, gente que no ha intercambiado una palabra con esta mujer en su vida, gente que probablemente no ha pasado de ver una foto (francamente reveladora) de ella, asuma como automático e ineludible el “hecho” de que esta mujer tiene sólo dos neuronas que no hacen sinapsis. ¿Es éste el conocido prejuicio de que no existe mujer bonita e inteligente? ¿Tendrá alguna relación con mi primer argumento, aquél de que ojalá la mujer hubiese dedicado sus habilidades a la física cuántica? ¿Dónde, en el campo de las elecciones laborales, se traza el límite donde una mujer pierde automáticamente su inteligencia? ¿Se puede ser actriz? ¿De televisión o de teatro? ¿Modelo? ¿No será Diosa Canales mucho más inteligente que yo, si lo midiéramos por las cifras en nuestras cuentas bancarias?

Y la vaina, vuelvo otra vez, es que uno escucha a Canales hablando, hablando del país mojigato que somos, de lo conservadoras (en el peor sentido de la palabra), de lo discriminadoras y prejuiciosas que son nuestras miras, que no puede uno sino escandalizarse, pero esta vez de sí mismo, de lo que queda, dentro de uno, de esa sociedad retrógrada que todavía cree que la vida privada de las personas está dentro de sus dominios, de esa sociedad homofóbica y racista que todavía somos, de no darnos cuenta de que la forma en que los demás elijan vivir, amar, vestir, comer o morir no es problema nuestro. ¿Qué es mejor, entonces? ¿Dársela de santa, horrorizarse ante el comportamiento de la Canales, sentir que todo el mal gusto del mundo se concentra en un solo minuto de su existencia? Eso a veces lo hago. ¿Pero no será mejor asumirse, como lo hace ella, cada quien con sus propias metas, descarnadamente, reconocer nuestras limitaciones, y sobre todo, no ponerse a medir a los demás con nuestras propias y defectuosas varas? Personalmente, soy agnóstica, pero entre los principios morales que se pueden rescatar de distintas religiones, el Islam contiene uno de gran valor, que quizás todos deberíamos aprender: no pensar que somos mejores que nadie o que nuestro comportamiento es impecable (juzgar a los demás, en sí mismo, es pecado, pues es Alá quien juzga, dice el Islam). Creo que asumir este principio como un mantra nos facilita mucho la vida, francamente, y en general nos evita mucho sufrimiento. No me importa Diosa Canales tanto como no me importa Vivian Sleiman, dos extremos de la misma balanza mediática. ¿Qué tienen en común Vivian Sleiman y Diosa Canales? Pues, aunque parezca raro, ambas declaran vivir sus vidas en defensa del derecho a elegir.

 

Nuestra sociedad misógina vs. la “puta bruta”

Por otra parte, ¿qué si Diosa Canales no fuese una lumbrera digna del Premio Nóbel? ¿Lo eres tú, lo soy yo, lo son los periodistas que nos dan las noticias en la mañana, los políticos que nos dirigen, los médicos que se equivocan en sus diagnósticos cuando nos atienden? ¿Por qué no exigimos otros estándares de nuestra sociedad, de nuestra dirigencia, de nuestros hijos, sino que elegimos pedírselos a una tipa que se dedica a hacer dinero con su cuerpo… igual que nuestras misses y modelos, a las que no llamamos “putas brutas” porque sí? O mejor aún, ¿por qué no empezamos por exigirnos a nosotros mismos esos estándares, en vez de andar por ahí creyendo que somos alguien para criticar a los demás, o pretendiendo que nuestros estándares personales son universales?

Hace meses pasé una rabieta en Twitter porque, según unos cuantos usuarios, cierta participante de Quién Quiere Ser Millonario era una ridícula, o algunas cosas peores, porque siendo una “talla grande” declaró que practicaba danza oriental y, además, fue al programa con el novio, sin contar con que era una mujer alegre, risueña y aparentemente bastante contenta consigo misma. Ah, es que les cuento, en este país, si una tiene kilos de más, no puede tener pareja, ser amada, sentirse atractiva, bailar, reírse, salir en televisión ni, en general, dar la impresión general de estar satisfecha consigo y con su vida. No me jodan.

Yo me inclino hacia este lado de la balanza. Porque cada vez que leo o escucho a alguien llamar a una mujer “maldita puta”, o incluir a las “putas” en la misma categorización que los ladrones (por ejemplo en la frase: “al menos los hijos no le salieron ladrones ni putas”) me pregunto qué es lo que le ocurre a nuestra sociedad con el sexo. Y es que, señores, el que roba le hace daño a otra persona. Las “putas” y los “maricos”, como acá le gusta a la gente etiquetar a los demás, ¿se están metiendo con usted, o es usted el que se está metiendo con ellos, faltándoles el respeto, pretendiendo restarles derechos porque no se ajustan a su baremo moral?

Mejor aún, señor, señora, señorita, ¿está usted libre de pecado, para ir por ahí lanzando piedras?

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21 thoughts on “De Diosa Canales y mis contradicciones ideológicas

  1. En verdad no conocía a la señorita a que te refieres en este post, pero creo que prescindiendo del nombre, se puede identificar al tipo de persona en cualquier país del mundo. Acá en el Perú también las hay. Imagino que en Azerbaiyán también.
    Creo que en la medida que no se haga daño a nadie, todos tenemos derecho a ser como querramos. Si eso incluye bótox y tacos imposibles, o jeans y zapatilas (estoy en este grupo), es decisión personal. Si eso incluye querer a alguien de tu mismo género sin escándalos, con respeto, fidelidad y tolerancia al otro y a los demás, es también decisión personal.
    El secreto: aceptarnos y querernos siendo como queremos ser, sin perjudicar a nadie.

    • Marianne dice:

      Eso justamente: Que nadie tiene la preponderancia moral para juzgar las decisiones personales de los demás. Cada quien tiene sus principios para vivir sus propias vidas, y eso es todo.
      Un abrazote 🙂

  2. …Llegué acá vía Facebook.
    Entiendo tu punto, pero si comento, es porque creo que se nos escapa una cosa (es decir, qué egocéntrico, se nos escapa mi punto ;-):
    Francamente, no siento ni frío ni calor por la tal Diosa Canales. He estado en ciertos círculos donde el exibicionismo que ella lleva a cabo sería considerado de lo más pacato.
    Pero mi bronca viene por otro lado, y se aplica también a los hombres.
    Si algo le reprocho, o por qué se me hace alguien despreciable, despreciable en el sentido que no merece mi más mínima atención (de hecho, la había evitado hasta ahora), es porque reduce al ser humano a una simple máquina inconsecuente y superficial, lo más animalesco posible.
    ¿Quiero yo que se vista/desvista Diosa Canales?
    ¡Joder, podría importarme menos!
    Porque sí, tienes razón cuando dices que, si la meta es ser “famosa” o “millonaria”, pues todo vale. El fin justifica los medios y todo eso. Es el reflejo del excesivo pragmatismo que acabó con la sociedad norteamericana (me hago rico hoy robando el retiro de los pensionados de Florida, por ejem.), que intenta acabar con cualquier lectura o búsqueda moral en aras de una evaluación estríctamente económica.
    Sí, es cierto: En esta vida, no tienes que leer a Rimbaud o escuchar a Beethoven. Puedes ser alguien exitoso como Diosa Canales sin saber quién diablos es Picasso o sin haber visto un atardecer en la Plaza San Marco.
    Tienes razón: cuando lees Dostoievsky o ves La naranja mecánica, nadie te está esperando a la salida para darte un cheque de mil dólares. En ese sentido, pierdes el tiempo.
    ¡Pero qué aburrida vida la que plantea la tal “Diosa”!
    Cada quien escoge. Sigan debatiendo, adorando o tratando de destrozar a la tal Diosa o a (je) Shakira. Yo tengo mis héroes, algunos bonitos, otros feos, lo que busco en ellos es algo que jamás podrá entrar en una conversación planteada en los términos Diosa Morales.
    Paz

    • Marianne dice:

      Hola, gracias por la visita y la lectura.
      Me parece valioso tu comentario. Mi punto: Que personalmente, prefiero a Dostoyevski y a Rimbaud, y nunca he visto un atardecer en la Plaza San Marco (ay, quisiera). Pero ésas son mis opciones personales, y aunque, en efecto, creo que son superiores y más válidas que las de otros, también creo que creer eso me hace una persona terriblemente prepotente, prejuiciosa e intolerante.
      Por lo menos, no me aburro.

      • Saludos, gracias por contestar.
        No creo que sea “prepotente” el decir que el ser humano puede ir más allá de ser un animal que come, se reproduce, acumula fortuna y se muere sin cambiar absolutamente nada del mundo.
        Supongo que esa es otra discusión. Personalmente, el relativismo mal entendido de nuestros tiempos nos lleva a creer justamente que la búsqueda de una moral universal está mal o que no podemos juzgar aberraciones como la burqua (lo anti-Diosa Canales).
        No creo que sea así, de hecho, creo que el avance de la opresión de muchas minorías se basa justamente en esta confusión que tenemos.
        Es antropológicamente imposible ser “subjetivo” o “neutro”. Ya lo decía el filósofo Richard Rorty en “Contingencia, Ironía, Solidaridad”: lo más sano está en conocer y aceptar nuestros prejuicios, porque eso es inevitable. Me parece más sincero decir cosas como, “dada mi educación y lo que creo es verdadero y justo porque nací en X y me crié en X, juzgo que lo que hace Canales es una payasada estúpida y asquerosa”. Porque la otra postura suena a falsa modestia. Eso de, “bueno, yo no juzgo a los demás” no tiene asidero en la realidad antropológica ni en las estructuras mentales y lingüsticas del hombre.
        En fin, sólo quería aclarar eso. Gracias por abrir este espacio de discusión. Respeto tu posición, aunque no la comparto.
        Saludos respetuosos.

      • Alexandra dice:

        Hola,

        Disculpa que me meta. Pienso que el relativismo en muchos casos es pernicioso, pero que la busqueda de una moral universal debe hacerse con cuidado casi infinito y yo diria que poner restricciones a la aplicabilidad. Nos hacernos la pregunta: a quien le hace daño Diosa Canales o la mujer con la burqa? Son ellas las que hacen daño realmente o son las otras cosas que estan a su alrededor? En el caso de Diosa, no se me ocurre ninguna, pero en el de la mujer con la Burqa se me ocurre que la violacion a los derechos humanos y de la esclavizacion de las mujeres es lo que no estaria bien, en alguna moral universal en la que pensemos que la libertad, la vida y a la integridad fisica son incuestionables. Que Diosa le hace daño a la sociedad Venezolana segun los patrones culturales de algunos de nosotros? No, yo no creo eso, yo creo que ella es consecuencia de los patrones culturales reales del venezolano promedio. Como hace entre ver Marianne: ella es parte de nuestra cultura y los que nos escanlizamos no nos hemos dado cuenta de eso. Queremos despertar a algo “superior”? Pues tenemos que verla (a Diosa) como eso: como consecuencia, no como causa.

      • Alexandra dice:

        Y no creo que Marianne este siendo menos sincera que tu, creo que ella es simplemente mas flexible otros.

  3. Ya sabes lo que dicen: Haters gonna hate.

    Fíjate, aquí pensando -en un intento de Neurobiólogo y evolucionista-, es muy inteligente que cualquier mujer aproveche las ventajas evolutivas que ofrece la belleza, sea gracias a tu genética a tus intervenciones quirúrgicas, que tener que esforzarte durante años para intentar llegar -con suerte- al mismo punto de estabilidad económica/social. Claro, suponiendo a la sociedad como un sistema (?) libre en el plano cientificoreligiososociopoliticocultural.

    Una vez vi, en un episodio de House que cuando Cameron le preguntó que por qué el la había contratado, su respuesta fue porque era bonita. Le dijo como que ella realmente no tenía que esforzarse en conseguir algo gracias a sus maravillosos genes y que aún así lo hacía.

    El problema verdadero radica en la falsa domoral ancestral con tendencias machistas que padecemos, el odiar lo diferente y lo que no entendemos. Ella -como otras- sabe lo que hace. Utiliza todas esas ventajas en una sociedad seudocivilizada que no es más que un puñado de animales como cualquier otro primate ‘inferior’, sabes, los venegorditos que calman sus impulsos hormonales con sexo prepago y las mojigatas de orgullo herido que harían exactamente lo mismo si no existiera esta sociedad que criticara sus “acciones inmorales” en cadenas y estados de BBmsn.

    La tipa no es bruta, sabe como manipular (entendiéndose en el buen sentido) el mundo a su favor. Aunque francamente a mí ella me aburre. Es demasiado de lo mismo.

      • Marianne dice:

        Ya te contesté por Twitter, pero para los demás: En el tweet que te interesa incrustar, le das “Abrir”, luego “Detalles” y luego “Insertar este tweet”. Eso te arroja un código que pegas (como HTML, no como texto plano) en el lugar del post donde lo deseas. Y voilà!

  4. maxmordon dice:

    Como dicen que dijo Voltaire, no estoy de acuerdo con lo que hace pero respeto su derecho de hacerlo. Aplico el mismo principio que aplico con la República de Mudmurtia: Ambos hemos tenido vidas plenas sin tener conocimiento del otro, hagamos de cuenta eso y sigamos con nuestras vidas plenas.

    • Marianne dice:

      Bienvenido, Frank. A ver, hay dos respuestas para eso. La primera, es que lo despectivo en la frase “venegordito promedio” puede perfectamente estar en tu cabeza. Un “venegordito” es una forma de clasificar gente, como decir “sifrina de Caurimare” o “muchacha de pueblo” (yo pertenezco a esta última categoría, por ejemplo). Y “promedio” es una palabra de la familia de la aritmética, es decir, sumas todos los valores y divides entre el número de sumandos.
      La segunda respuesta, es que no puedo escribir cada texto pensando, palabra por palabra, en qué adjetivo podría ofender las susceptibilidades de alguien. Hasta ahora ninguna puta ha venido a quejarse de que utilicé la despectiva palabra “puta”. Supongo que ellas entendieron.

      • Frank dice:

        Las palabras nunca son neutrales fuera de los usos técnicos que, no siendo este un texto científico, según entiendo, no es el empleado acá para “promedio”.

        Gracias por resaltar mi escasa capacidad de entender, señorita.

        Hasta más nunca.

  5. Maria dice:

    No puedo evitar sonreír con tus ideas y escribes muy bien. Me recuerdas a otras escritoras famosas que he leído y me gustan mucho. Suerte!!
    Sabes yo creo que nacemos con un género y sí, somos mujeres u hombres, pero no nos quedemos muy enfrascados en ese género y en actuar como tal? Mas importante es ser, mujer u hombre ‘otras cosas’. La mas importante es, como lo dices vos dejar a los otros vivir, y concentrarse en la vida propia o la de aquellos que lo necesitan a uno, no concentrase en la vida de otros que uno ni conoce, y esto mas por uno mismo que por el otro, que sigue viviendo su vida (a menos que sea lo suficientemente tonto para pararle a lo que otros piensen o digan). Claro de vez en cuandito le pasa a uno la pregunta por la cabeza: ‘bueno, y ésta/éste… que tendrá en esa cabeza?’ cada persona es como un libro gordísimo lleno de historias, que la hacen lo que es o parece que es, según como uno lo vea. Como no vivo en Venezuela no se mucho de esta diosa, femme fatale muy bella pero si parece que sabe lo que quiere y como lograrlo, por ahora. Desde el punto de vista de la sociedad, esto es algo que se ve en muchas otras partes, lo que se ve menos es la frecuencia de cirugías plásticas de senos etc… Será por las mujeres ‘normales’ ser un poco como por ahí dijiste mojigatas o inmaduras sexualmente que los hombres, inmaduros también, a veces se concentran tanto en estas mujeres visuales? Cambiando de tema, has oído el libro de Catherine Millet? un abrazo

  6. Eliomary dice:

    No puedo evitar coincidir con tus reflexiones la vida es tan corta y la menospreciamos al pensar que solo nuestras ideas son las correctas, si podemos aprender de cada ser humano, yo mi vida la he tratado de llevar encaminada a lo que creo que es correcto y no por convencionalismo sociales que la mayor parte de las veces te impiden ser feliz, productiva y exitosa. Mucha suerte me gusto mucho este artículo y nada a pesar de que no me gusta leer en la red, me lo disfrute completo. Suerte y bendiciones!

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